Bacterias buenas vs. bacterias dañinas
Hablar de bacterias buenas y malas es una simplificación, pero ayuda a entender cómo se mantiene el equilibrio intestinal. La mayoría de las bacterias del intestino son inofensivas o beneficiosas.
Ejemplos de bacterias beneficiosas
Las bacterias beneficiosas contribuyen a la digestión, producen metabolitos útiles y protegen frente a patógenos. Tres ejemplos frecuentes son Faecalibacterium prausnitzii, Bifidobacterium y Lactobacillus, aunque también destacan Bacteroides, Roseburia y Akkermansia muciniphila.
¿Qué bacterias del intestino son peligrosas?
Una bacteria patógena es aquella capaz de causar enfermedad. Algunas, como Salmonella o Shigella, suelen llegar al intestino a través de alimentos contaminados. Otras, llamadas patobiontes, viven en el intestino sin causar problemas hasta que un desequilibrio les permite proliferar. Es el caso de ciertas cepas de Escherichia coli o de Clostridioides difficile, que puede expandirse tras un tratamiento con antibióticos.
¿Cómo se llama la bacteria que ataca el intestino?
En el contexto de infecciones digestivas, la más conocida es Helicobacter pylori, que coloniza el revestimiento del estómago, no el colon, y se asocia con gastritis y úlceras. Su hábitat y sus efectos son distintos de los de las bacterias intestinales. Las bacterias que causan infecciones intestinales suelen ser patógenos que llegan desde fuera, como Salmonella, Shigella o cepas dañinas de Escherichia coli.
¿Qué es una infección bacteriana intestinal?
Una infección bacteriana intestinal ocurre cuando bacterias dañinas se instalan en el tubo digestivo y provocan síntomas como diarrea, dolor abdominal o fiebre. Las causas más frecuentes son el consumo de agua o alimentos contaminados y, en algunos casos, la proliferación de bacterias propias tras un desequilibrio. Ante estos síntomas, lo adecuado es consultar a un profesional sanitario; el tratamiento depende del tipo de bacteria y puede incluir rehidratación o antibióticos, que nunca deben tomarse sin indicación médica.
SIBO: exceso de bacterias en el intestino delgado
El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, conocido como SIBO, ocurre cuando bacterias que normalmente viven en el colon se multiplican en exceso en el intestino delgado. Los síntomas más frecuentes son hinchazón, gases, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento y, en algunos casos, malabsorción de nutrientes.
Entre las causas que pueden favorecerlo se incluyen alteraciones de la motilidad intestinal, cambios anatómicos o funcionales del tracto digestivo, uso prolongado de ciertos medicamentos, bajos niveles de ácido gástrico o infecciones previas.
La forma habitual de detectarlo es una prueba de aliento con sustratos como lactulosa o glucosa, que mide la producción de gases por las bacterias, aunque también puede emplearse el análisis de una muestra obtenida por endoscopia. Si sospechas que puedes tener SIBO, un médico debe confirmar el diagnóstico y recomendar el tratamiento adecuado; no se debe intentar eliminar bacterias por cuenta propia.