¿Vale la pena analizar tu microbioma intestinal?
Este artículo explora si vale la pena analizar tu microbioma intestinal y qué puedes esperar al hacerlo. Aprenderás qué es el microbioma, cómo influye en la digestión, la inmunidad y el bienestar, y en qué situaciones un análisis aporta claridad útil. También revisamos sus limitaciones, por qué los síntomas no siempre revelan la causa real y cómo los resultados pueden integrarse con hábitos y datos clínicos para una visión más completa. Si te interesa comprender mejor tu microbioma intestinal y tomar decisiones informadas sobre tu salud, aquí encontrarás un análisis neutral, práctico y científicamente fundamentado.
1. Introducción
1.1. ¿Qué es el microbioma intestinal y por qué es fundamental para la salud?
El microbioma intestinal es el conjunto de microorganismos —principalmente bacterias, pero también arqueas, hongos y virus— que habitan tu tracto digestivo. Lejos de ser inquilinos pasivos, estas comunidades cumplen funciones clave: ayudan a descomponer fibras y compuestos vegetales no digeribles, producen metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), modulan el sistema inmunitario y colaboran en la integridad de la barrera intestinal. Su equilibrio y diversidad afectan procesos que van desde la digestión y la absorción de nutrientes hasta la regulación inflamatoria. Por eso, entender el estado de tu microbioma intestinal puede ofrecer pistas valiosas sobre tu salud actual y potencialmente sobre tu riesgo futuro en ciertos contextos.
1.2. La importancia de entender tu microbioma para mantener un equilibrio digestivo
El equilibrio microbiano —a veces llamado eubiosis— favorece la resiliencia del ecosistema intestinal. Cuando este equilibrio se altera (disbiosis), pueden aparecer síntomas como hinchazón, cambios en el ritmo intestinal o intolerancias alimentarias percibidas. No obstante, la relación entre microbioma y síntomas no siempre es lineal ni directa: dos personas con perfiles bacterianos parecidos pueden experimentar efectos distintos, y viceversa. De ahí la utilidad de una evaluación objetiva que, sin prometer soluciones mágicas, ilumine aspectos concretos que podrían guiar ajustes en dieta y estilo de vida o servir como complemento informativo en procesos clínicos.
1.3. Objetivo del artículo: descifrar si realmente vale la pena realizar un análisis del microbioma intestinal
Este artículo presenta una visión amplia, basada en evidencia, sobre qué ofrecen las pruebas del microbioma, cuándo son más útiles, sus limitaciones y cómo interpretar sus resultados con criterio. Nuestra meta no es persuadirte de hacerte una prueba, sino ayudarte a decidir si, en tu caso, tiene sentido. A lo largo del texto verás en qué situaciones el análisis del microbioma puede aportar una comprensión más personalizada y cuándo podría no ser necesario.
2. Comprendiendo el microbioma intestinal
2.1. Definición y funciones principales del microbioma
El microbioma intestinal se refiere tanto a los microorganismos como a su material genético y a las funciones metabólicas que desempeñan. Sus actividades clave incluyen la fermentación de fibras y polifenoles dietéticos; la síntesis de vitaminas como K y algunas del grupo B; la producción de AGCC como butirato, acetato y propionato; y el mantenimiento del equilibrio entre células inmunitarias proinflamatorias y reguladoras. En conjunto, estos procesos apoyan la salud del colon, la mucosa intestinal y la homeostasis energética.
2.2. Cómo el microbioma influye en la digestión, inmunidad y bienestar general
En digestión, ciertas bacterias especializadas degradan compuestos no digeribles por enzimas humanas, generando AGCC que nutren los colonocitos y contribuyen a la motilidad intestinal. En inmunidad, los metabolitos microbianos interactúan con receptores celulares y pueden modular vías inflamatorias, influyendo en la susceptibilidad a infecciones y en la tolerancia a antígenos alimentarios. Además, la integridad de la barrera intestinal se relaciona con un microbioma equilibrado: cuando hay disbiosis, puede aumentar la permeabilidad intestinal, lo que potencialmente favorece respuestas inflamatorias locales o sistémicas. A nivel de bienestar, se exploran vínculos entre el eje intestino-cerebro, neurotransmisores y metabolitos microbianos, aunque esta área requiere más investigación para comprender relevancia clínica y causalidad.
2.3. Microbioma versus otros factores de salud: ¿por qué no es todo lo que parece?
El microbioma intestinal es importante, pero no opera en aislamiento. Genética, alimentación, sueño, actividad física, medicamentos (especialmente antibióticos, IBP y AINEs), estrés y condiciones médicas influyen de forma conjunta en la salud digestiva. Un perfil microbiano “ideal” universal no existe; lo que se considera saludable es más bien una constelación de funciones y resiliencia. Por eso, interpretar un resultado de microbioma exige integrarlo con el contexto clínico y los hábitos de vida, evitando sobregeneralizaciones y promesas simplistas.
3. ¿Por qué importa este tema para la salud intestinal?
3.1. Impacto del equilibrio microbiótico en síntomas comunes
Cuando el ecosistema intestinal pierde diversidad o se alteran proporciones entre grupos bacterianos, pueden surgir molestias digestivas. Por ejemplo, una menor abundancia de bacterias productoras de butirato podría asociarse con inflamación local y tránsito irregular, mientras que una sobreexpansión de fermentadores rápidos puede contribuir a hinchazón y gases. No significa que toda hinchazón implique disbiosis ni que toda disbiosis cause síntomas, pero el equilibrio microbiótico es un parámetro útil a considerar cuando los síntomas persisten sin una causa clara.
3.2. Problemas relacionados con desequilibrios: hinchazón, diarrea, estreñimiento, fatiga
Algunas personas con disbiosis refieren alternancia diarrea-estreñimiento, intolerancia percibida a ciertos carbohidratos fermentables, sensación de vaciamiento incompleto, urgencia intestinal o cambios en la consistencia de las heces. Otros reportan fatiga o malestar general, posiblemente relacionados con inflamación de bajo grado o alteraciones en la producción de metabolitos microbianos. Sin embargo, estos síntomas son inespecíficos: pueden estar causados por infecciones, uso de fármacos, sensibilidad al estrés, disfunción del suelo pélvico, hipotiroidismo, entre muchos otros. Aquí radica la dificultad de diagnosticar “a ojo”.
3.3. Implicaciones a largo plazo: enfermedades autoinmunes, obesidad, trastornos metabólicos
La literatura científica sugiere asociaciones entre la composición y función del microbioma y condiciones como obesidad, resistencia a la insulina, algunas enfermedades autoinmunes y hepáticas. Mecanísticamente, se proponen rutas que incluyen cambios en la permeabilidad intestinal, en los perfiles de AGCC y en la interacción con receptores inmunes. No obstante, correlación no equivale a causalidad: aún se investiga si las alteraciones microbianas son causa, consecuencia o parte de un círculo bidireccional. Por eso, el análisis del microbioma puede aportar contexto, pero rara vez ofrece respuestas definitivas por sí solo.
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4. Señales, síntomas y riesgos asociados a un microbioma desequilibrado
4.1. ¿Qué síntomas podrían indicar un desequilibrio microbiológico?
Entre los signos que a menudo llevan a considerar una disbiosis están la hinchazón recurrente, gases excesivos, dolor o malestar abdominal, diarrea, estreñimiento, cambios repentinos en el patrón intestinal, sensibilidad a alimentos ricos en FODMAP, heces mal formadas o con olor inusual, y molestias después de antibióticos. En la piel, algunas personas notan brotes o sequedad, y en el estado general, fatiga o “niebla mental”. Ninguno de estos signos confirma una disbiosis por sí mismo, pero pueden justificar una evaluación más profunda si persisten.
4.2. Limitaciones de asumir que los síntomas revelan el origen
Muchos síntomas digestivos se solapan entre diferentes diagnósticos. La hinchazón puede deberse a disbiosis, a sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado (SIBO), a sensibilidad visceral o a aerofagia, entre otras causas. La diarrea puede ser infecciosa, inflamatoria, medicamentosa o funcional. Sin pruebas adecuadas y una historia clínica detallada, es fácil confundir el origen y aplicar estrategias poco efectivas. Por eso, basarse en síntomas sin datos objetivos puede llevar a cambios dietéticos innecesariamente restrictivos o a la automedicación, con el riesgo de perpetuar el problema.
4.3. La variabilidad individual y la incertidumbre en el diagnóstico casero
Dos personas con síntomas similares pueden tener microbiotas muy diferentes, e incluso la misma persona puede presentar variaciones a lo largo del tiempo en respuesta a dieta, viajes, estrés o fármacos. Los cuestionarios caseros tienen un valor orientativo, pero no sustituyen un análisis objetivo. Aunque el análisis del microbioma tampoco es un diagnóstico clínico por sí mismo, sí ofrece una fotografía más concreta de quiénes están ahí y qué funciones se infieren, proporcionando un punto de partida más fiable para conversaciones con profesionales y para ajustes personalizados.
5. El papel del microbioma intestinal en la salud
5.1. Cómo las alteraciones en el microbioma pueden contribuir a problemas digestivos
La pérdida de diversidad y de bacterias productoras de butirato, como ciertos miembros de las familias Ruminococcaceae y Lachnospiraceae, puede relacionarse con inflamación local y motilidad alterada. Un aumento de bacterias que metabolizan rápidamente azúcares simples puede favorecer la producción de gases y distensión. Además, la disrupción de la mucosa —por menor disponibilidad de butirato o exceso de bacterias mucinolíticas— puede comprometer la barrera intestinal. Estos cambios no determinan un diagnóstico por sí solos, pero ayudan a explicar patrones de síntomas y a plantear intervenciones de estilo de vida más focalizadas.
5.2. Relación entre microbioma y condiciones como síndrome del intestino irritable, intolerancias y más
En el síndrome del intestino irritable (SII), múltiples estudios hallan diferencias promedio en composición y metabolitos frente a controles, aunque los hallazgos varían y no hay un “perfil SII” universal. En intolerancias percibidas a FODMAP, la carga fermentativa y las respuestas sensoriales individuales suelen interactuar. En enfermedades inflamatorias intestinales, se observan patrones característicos de reducción de diversidad y alteraciones funcionales. En todos los casos, la utilidad práctica radica en entender tendencias y funciones, más que en buscar una sola bacteria culpable.
5.3. La complejidad de la relación microbioma-salud: un sistema dinámico y único para cada persona
Tu microbioma es como una huella dactilar dinámica: único y modificable. Dieta, fibras específicas (inulina, beta-glucanos, almidón resistente), polifenoles (frutas, verduras, cacao, té), proteínas y grasas modulan el ecosistema. El mismo alimento puede tener efectos distintos según el contexto individual, la dosis y la combinación con otros hábitos. Por ello, un enfoque personalizado —apoyado en datos y en seguimiento de síntomas— suele ser más efectivo que las reglas universales.
6. Cómo el análisis del microbioma proporciona información valiosa
6.1. ¿Qué revela una prueba de microbioma?
Las pruebas modernas suelen analizar una muestra de heces para caracterizar taxones (a distintos niveles: filo, familia, género, especie) y/o funciones metabólicas inferidas. Dependiendo de la tecnología (p. ej., 16S rRNA vs. metagenómica de escopeta), los resultados pueden ofrecer: diversidad estimada; abundancia relativa de grupos microbianos; marcadores funcionales inferidos (potencial de producir AGCC, metabolizar bilis o polifenoles); y presencia de microbios oportunistas en niveles altos o bajos. Algunas pruebas incluyen comparativas con bases de datos de referencia y métricas de equilibrio microbiano.
6.2. Identificación de desequilibrios específicos
Un resultado puede señalar baja diversidad global, reducción de productores de butirato, sobreabundancia relativa de ciertos fermentadores rápidos o firmas asociadas a inflamación. También puede indicar desequilibrios entre bacterias que metabolizan carbohidratos complejos frente a proteínas, o variaciones en las rutas de biosíntesis de vitaminas. Estas pistas ayudan a priorizar estrategias dietéticas (p. ej., ajustar tipos de fibra, variar fuentes vegetales, evaluar tolerancia a FODMAP) y a dialogar con profesionales sobre posibles pruebas adicionales cuando sea pertinente.
6.3. Posibles deficiencias en bacterias beneficiosas
La baja presencia de grupos productores de AGCC puede sugerir un entorno menos propicio para la integridad de la mucosa y la regulación inflamatoria. Aunque no existe una “lista universal de bacterias buenas”, la literatura resalta la relevancia de funciones como la producción de butirato y la degradación de fibras diversas. Identificar carencias funcionales orienta a incluir alimentos prebióticos bien tolerados y diversidad vegetal progresiva, siempre con ajustes basados en síntomas y en la respuesta individual.
6.4. Detección de patologías o predisposiciones
Las pruebas de microbioma no diagnostican enfermedades por sí mismas. Sin embargo, en ocasiones detectan señales que ameritan seguimiento clínico: por ejemplo, marcadores sugestivos de inflamación fecal (si están incluidos), perfiles muy atípicos o la presencia elevada de microbios oportunistas. En tales casos, la ruta responsable es confirmar con pruebas clínicas establecidas (p. ej., calprotectina fecal, estudios de malabsorción, colonoscopia según criterio médico) antes de sacar conclusiones.
6.5. Limitaciones y qué esperar de un análisis microbiológico
Un análisis del microbioma es una herramienta educativa, no un veredicto. Presenta una foto de un momento concreto que puede variar con la dieta reciente, medicamentos o infecciones pasajeras. Algunas tecnologías ofrecen resolución limitada a nivel de especie o función; además, la abundancia relativa no refleja necesariamente actividad metabólica real. Por ello, es mejor usar los resultados como guía para experimentar con hábitos y para conversar con profesionales, en lugar de tomarlos como un diagnóstico definitivo.
7. ¿Quién debería considerar analizar su microbioma intestinal?
7.1. Personas con síntomas persistentes o inexplicables
Si experimentas síntomas digestivos durante semanas o meses sin una causa clara pese a cambios razonables en dieta y estilo de vida, un análisis puede aportar datos nuevos. Esto es especialmente útil si ya has descartado causas obvias con tu médico (infecciones, enfermedad celíaca, inflamación significativa, disfunciones tiroideas u otras).
7.2. Individuos con problemas digestivos recurrentes
Recaídas frecuentes de hinchazón, diarrea o estreñimiento, o sensibilidad notable a grupos de alimentos, pueden beneficiarse de entender patrones microbianos asociados. No sustituye el criterio clínico, pero sí permite orientar por dónde empezar (p. ej., tipo de fibra, ritmo de introducción, variedad vegetal) y observar la evolución con medidas repetidas si es necesario.
7.3. Aquellos que buscan optimizar su salud intestinal
Personas sin patología evidente pero interesadas en personalizar su alimentación para favorecer diversidad y resiliencia microbiana pueden encontrar útil una evaluación de línea base. Conocer fortalezas y áreas de mejora ayuda a establecer objetivos realistas y a medir cambios con el tiempo, recordando que la consistencia en hábitos suele pesar más que variaciones puntuales.
7.4. Pacientes con condiciones autoinmunes o metabólicas relacionadas
En contextos autoinmunes o metabólicos, donde se investiga la participación del microbioma, un análisis puede ser un dato complementario para discutir con el equipo de salud. No reemplaza tratamientos estándar, pero puede apoyar recomendaciones de estilo de vida que consideren tolerancia individual a tipos de fibra, polifenoles y patrones dietéticos.
7.5. Casos donde el diagnóstico clínico no es concluyente y se requiere un enfoque personalizado
Cuando pruebas convencionales no explican por completo los síntomas, la caracterización microbiana puede iluminar áreas de intervención personalizadas. Esto es especialmente cierto si has probado estrategias generales sin éxito y buscas una aproximación basada en tus datos, manteniendo un diálogo abierto con profesionales sanitarios.
8. ¿Es recomendable hacerse la prueba o no? Factores para decidirlo
8.1. Situaciones donde analizar el microbioma aporta valor diagnóstico
No se trata de un diagnóstico per se, pero sí puede aportar valor en:
- Síntomas digestivos persistentes sin causa aclarada tras evaluación clínica básica.
- Necesidad de priorizar cambios dietéticos de manera informada (qué fibras, en qué cantidad, con qué ritmo).
- Interés en medir efectos de intervenciones (p. ej., introducción de más diversidad vegetal, cambios en horarios de comida o ejercicio).
- Contextos complejos con múltiples factores (estrés, fármacos, viajes, cambios dietéticos) donde una “foto” objetiva ayuda a ordenar el plan.
Si consideras un análisis, puedes revisar una opción de prueba del microbioma para comprender qué tipo de información se ofrece y cómo se presenta, sin que ello implique que sea necesaria en todos los casos.
8.2. Cuándo la prueba no es necesaria o puede ser innecesaria
Si tus síntomas son leves, esporádicos y responden bien a cambios sencillos (más fibra vegetal progresiva, hidratación, sueño, actividad física moderada), quizá no necesites pruebas. Si hay signos de alarma —pérdida de peso no explicada, sangre en heces, fiebre, dolor nocturno, anemia— la prioridad es la evaluación médica formal, no un test de microbioma. Y si el principal interés es la curiosidad sin intención de actuar sobre los hallazgos, la utilidad práctica puede ser limitada.
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8.3. Cómo integrar los resultados con otros aspectos de salud y estilo de vida
Los resultados son más útiles cuando se combinan con:
- Historia clínica, medicación y posibles comorbilidades.
- Patrones dietéticos (calidad global, variedad vegetal, distribución de macronutrientes).
- Sueño, estrés, actividad física y consumo de alcohol.
- Seguimiento sistemático de síntomas (diarios breves, escalas sencillas).
En esa integración reside el verdadero valor del análisis: traducir datos en experimentos prácticos, evaluando la respuesta individual sin esperar “curas” garantizadas. Si buscas entender cómo se estructuran estos informes, explorar un kit de análisis de flora intestinal puede darte una idea del tipo de métricas y recomendaciones educativas que suelen incluirse.
9. Conclusión: entender tu microbioma para una salud más informada
9.1. La importancia de reconocer la variabilidad y dificultades en la interpretación
El microbioma es un ecosistema complejo y cambiante. No existe una lista universal de “microbios buenos” que sirva a todo el mundo por igual. Interpretar resultados requiere humildad científica: correlaciones, no certezas absolutas; pistas, no diagnósticos. Aun así, la información puede ser valiosa si se usa con criterio y se integra con el resto de tu contexto de salud.
9.2. La utilidad de los análisis microbiológicos como herramienta complementaria
Como herramienta educativa y de autoconocimiento, el análisis del microbioma puede ayudar a priorizar cambios de alto impacto en tu caso concreto. Funciona mejor cuando se combina con hábitos probados —dieta rica en plantas, sueño, manejo del estrés, actividad física— y con asesoramiento profesional cuando los síntomas son persistentes o complejos. Su fortaleza está en ofrecer una fotografía de tu biología individual para apoyar decisiones más afinadas.
9.3. Decidir con conciencia si vale la pena analizar tu microbioma intestinal
Si tus síntomas son recurrentes, inexplicables o quieres personalizar de forma responsable tu “análisis de la salud intestinal”, una prueba puede valer la pena. Si estás bien y no planeas actuar en base a los hallazgos, su utilidad quizá sea limitada. En cualquier caso, evita conclusiones drásticas y busca una interpretación prudente y contextualizada. Para conocer cómo suele presentarse la información y qué esperar del proceso, puedes consultar esta evaluación del microbioma a modo de referencia.
Puntos clave
- El microbioma intestinal influye en digestión, inmunidad y metabolitos clave como los AGCC.
- Los síntomas por sí solos no revelan siempre la causa; distintos problemas pueden parecer iguales.
- No existe un “perfil perfecto”; la salud microbiana es individual y dinámica.
- Un análisis del microbioma ofrece una foto objetiva que puede guiar cambios personalizados.
- La utilidad práctica aumenta al integrar resultados con hábitos, contexto clínico y seguimiento de síntomas.
- Las pruebas no diagnostican enfermedades, pero pueden señalar áreas que requieren evaluación médica adicional.
- Son más valiosas en síntomas persistentes, casos complejos o si buscas optimizar con criterio tu salud intestinal.
- Evita interpretar un único resultado como definitivo; prioriza tendencias y función sobre microbios aislados.
- La consistencia en dieta, sueño, estrés y actividad suele tener más impacto que cambios puntuales.
- Decidir hacerse la prueba depende de tus objetivos, síntomas y disposición a actuar en base a los hallazgos.
Preguntas y respuestas frecuentes
¿Las pruebas del microbioma pueden diagnosticar una enfermedad?
No. Ofrecen información descriptiva sobre composición y funciones inferidas de tu microbiota, pero no sustituyen pruebas clínicas. Si hay signos de alarma o hallazgos atípicos, el siguiente paso es consultar con un profesional de la salud.
¿Qué tecnología es mejor: 16S rRNA o metagenómica de escopeta?
El 16S suele ser más asequible y describe taxones a niveles generales, mientras que la metagenómica ofrece mayor resolución y funciones inferidas más detalladas. La elección depende de tu presupuesto, tus objetivos y el nivel de detalle que necesitas para orientar decisiones.
¿Debo cambiar mi dieta antes de la prueba?
En general, conviene mantener tu dieta habitual durante 1-2 semanas antes de la toma de muestra para capturar una foto representativa. Cambios bruscos pueden sesgar el resultado y dificultar su interpretación en relación con tus síntomas reales.
¿Qué tan estables son los resultados en el tiempo?
Hay un “núcleo” relativamente estable, pero factores como dieta, fármacos, infecciones y estrés pueden modificar el perfil. Para evaluar tendencias, algunas personas repiten la prueba tras implementar cambios sostenidos durante 8-12 semanas.
¿Sirve para saber qué probiótico tomar?
Puede orientar, pero las respuestas a probióticos son altamente individuales y cepa-dependientes. A menudo es más útil priorizar funciones (p. ej., aumentar productores de butirato mediante dieta) y considerar probióticos de forma dirigida con seguimiento de síntomas.
¿Qué relación hay entre microbioma y intolerancias alimentarias?
Algunas intolerancias percibidas se asocian a fermentación rápida y sensibilidad visceral. Un análisis puede sugerir ajustes en tipos de fibra y ritmo de introducción de alimentos, pero no reemplaza pruebas específicas (p. ej., intolerancia a lactosa) cuando están indicadas.
¿El uso de antibióticos afecta el resultado?
Sí. Los antibióticos alteran la composición microbiana y pueden reducir la diversidad temporalmente. Es recomendable esperar varias semanas tras completar un ciclo, siguiendo la guía del laboratorio o de tu profesional de salud, antes de realizar la prueba.
¿El estrés puede cambiar mi microbioma?
El estrés crónico se asocia con cambios en motilidad, secreciones y comportamiento alimentario, lo que a su vez puede modificar el ecosistema microbiano. Aunque los efectos varían entre individuos, manejar el estrés es parte clave del cuidado intestinal.
¿Qué hago si mi prueba muestra “baja diversidad”?
La diversidad es un indicador general asociado a resiliencia del ecosistema. Suele recomendarse aumentar gradualmente la variedad de plantas, legumbres y granos integrales bien tolerados, evaluar fibra fermentable con prudencia y dar tiempo para observar cambios.
¿Es útil en niños y adolescentes?
El microbioma se desarrolla activamente en la infancia y adolescencia, y su evaluación puede ser compleja. Cualquier decisión de testeo en menores debe tomarse con un pediatra, enfocándose en síntomas, crecimiento y nutrición adecuadas.
¿Con qué frecuencia debería repetir el análisis?
Depende de tus objetivos. Si estás implementando cambios, repetir a los 3-6 meses puede mostrar tendencias; si no planeas intervenir, repetirlo puede no aportar mucho. La prioridad es la evolución clínica y el bienestar, no la repetición por rutina.
¿Qué pasa con la privacidad de mis datos?
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