No existe una única prueba definitiva para diagnosticar el síndrome del intestino irritable (SII). El diagnóstico se basa en los síntomas, la historia clínica y la exploración física, además de pruebas orientadas a descartar otras causas de diarrea. Cuando la diarrea es el síntoma dominante, se habla de SII con predominio de diarrea (SII-D). El proceso diagnóstico busca diferenciarlo de afecciones como la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad celíaca o las infecciones.
Qué es el SII y qué significa el SII con predominio de diarrea
El SII es un trastorno funcional del intestino: el intestino no presenta daño visible en las pruebas estructurales, pero su funcionamiento está alterado. Por eso el diagnóstico se apoya en el patrón de síntomas y no en una prueba única. Además, el SII no es una enfermedad inflamatoria ni infecciosa, y no debe confundirse con la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
El SII con predominio de diarrea (SII-D) es la variante en la que la diarrea es el síntoma dominante. Existen otras variantes según el patrón de deposiciones, como el SII con predominio de estreñimiento y el SII mixto. Los síntomas típicos incluyen:
- Dolor o molestia abdominal
- Hinchazón y gases
- Diarrea frecuente o urgencia para ir al baño
- Cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones
- Sensación de evacuación incompleta
Cómo se diagnostica el SII: el proceso paso a paso
No hay una única prueba definitiva para diagnosticar el SII. El diagnóstico se basa en la combinación de síntomas, historia clínica y exploración física. El proceso habitual incluye revisar la historia clínica, los síntomas y su duración, realizar una exploración física y, cuando está indicado, solicitar pruebas para descartar otras afecciones. El objetivo principal de estas pruebas es descartar otras causas, no confirmar el SII por sí mismas. Además, el diagnóstico suele requerir que los síntomas persistan durante un tiempo determinado y que se descarten otras causas.
Las etapas habituales del proceso son:
- Revisión de la historia clínica y de los síntomas
- Exploración física
- Aplicación de criterios clínicos como los de Roma
- Pruebas para descartar otras afecciones
- Seguimiento y reevaluación si los síntomas cambian
Los criterios de Roma en el diagnóstico del SII
Los criterios de Roma son un conjunto de criterios clínicos utilizados por los profesionales para clasificar los trastornos funcionales digestivos, incluido el SII. Se basan en la presencia de dolor abdominal recurrente asociado a cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones. Son una herramienta de apoyo clínico y no sustituyen el juicio del profesional sanitario.
Pruebas que ayudan a descartar otras causas de diarrea
Las pruebas se utilizan principalmente para descartar otras causas de diarrea, como la enfermedad celíaca, la enfermedad inflamatoria intestinal o las infecciones. Entre las pruebas más habituales se encuentran:
- Análisis de sangre
- Análisis de heces
- Calprotectina fecal
- Colonoscopia
- Pruebas de imagen (como la tomografía computarizada)
Los análisis de sangre pueden ayudar a detectar signos de inflamación, anemia o marcadores relacionados con la enfermedad celíaca. Los análisis de heces pueden ayudar a detectar infecciones o inflamación. La colonoscopia y las pruebas de imagen permiten examinar el intestino y descartar lesiones u otras afecciones. La elección concreta de las pruebas depende de los síntomas, la historia clínica y el criterio del profesional sanitario.
Qué papel tiene la calprotectina fecal
La calprotectina fecal es un marcador que puede ayudar a distinguir entre inflamación intestinal y un trastorno funcional como el SII. Un resultado elevado puede orientar hacia la presencia de inflamación, y su interpretación corresponde al profesional sanitario. Es una herramienta de apoyo, no un diagnóstico por sí misma.
Diferencias entre el SII y otras afecciones digestivas
El SII es un trastorno funcional sin daño visible en el intestino, mientras que otras afecciones con síntomas similares tienen un origen distinto. La diferenciación se basa en la combinación de síntomas, pruebas y criterio clínico, y no debe autodiagnosticarse. Las principales diferencias son:
- SII: trastorno funcional sin daño visible
- Enfermedad inflamatoria intestinal: inflamación y daño en el intestino
- Enfermedad celíaca: reacción inmunitaria al gluten
- Infecciones intestinales: causa temporal de diarrea
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) implica inflamación y daño visible en el intestino. La enfermedad celíaca es una reacción inmunitaria al gluten que puede causar diarrea y se detecta mediante análisis específicos. Las infecciones intestinales pueden causar diarrea temporal que suele resolverse, a diferencia del patrón recurrente del SII.
Preguntas frecuentes sobre la diarrea y el SII
¿Cómo saber si la diarrea es por SII? Se basa en el patrón de síntomas, la duración y el descarte de otras causas, y requiere una evaluación profesional. No es posible saberlo solo por los síntomas.
¿El SII aparece en los análisis de sangre? No existe un análisis de sangre que confirme el SII. Los análisis de sangre ayudan a descartar otras afecciones que pueden causar síntomas similares.
¿Cuáles son los síntomas del SII? Los más frecuentes son el dolor o molestia abdominal, la hinchazón y los cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones.
¿Cómo son las deposiciones en el SII? Pueden variar entre diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos. En el SII-D predominan las deposiciones blandas o líquidas y frecuentes.
Cuándo consultar a un profesional sanitario
Conviene consultar a un profesional sanitario si la diarrea es persistente, intensa o se acompaña de signos de alarma. El autodiagnóstico no es adecuado: la evaluación profesional permite descartar otras afecciones y orientar el manejo. Signos que pueden requerir atención médica son:
- Diarrea persistente o que empeora
- Sangre en las heces
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Fiebre
- Dolor abdominal intenso o que no cede
El tratamiento y el manejo del SII deben ser personalizados y supervisados por un profesional sanitario.