Ratio Firmicutes/Bacteroidetes: Qué Significa un Nivel Alto o Bajo
La relación Firmicutes/Bacteroidetes, abreviada a menudo como relación F/B, es uno de los datos que más curiosidad despiertan en los informes de los tests de microbioma intestinal. En este artículo explicamos qué representa este marcador, cómo se calcula a partir de la abundancia relativa de los dos filos bacterianos dominantes, qué valores se han descrito en personas sanas y qué puede sugerir un resultado alto o bajo. También verás por qué la evidencia reciente invita a interpretarlo con cautela, qué factores lo moldean y qué estrategias con base científica pueden ayudarte a cuidar tu microbiota intestinal.
Qué es y cómo se calcula la relación Firmicutes/Bacteroidetes
La microbiota intestinal adulta está dominada por dos grandes grupos bacterianos, o filos: Firmicutes y Bacteroidetes, que juntos suelen representar la mayor parte de las bacterias detectadas en heces. La relación F/B compara la abundancia relativa de ambos dividiendo el porcentaje de Firmicutes entre el de Bacteroidetes. Se trata de un marcador indirecto de la composición global del ecosistema intestinal, no de una medida directa de salud o enfermedad.
Los tests de microbioma agrupan primero las bacterias detectadas en categorías taxonómicas, del filo, que es el nivel más amplio, hasta el género y la especie. La comparación a nivel de filo se popularizó porque es estadísticamente robusta y porque los primeros estudios sobre obesidad se centraron en ella. Ahora bien, cada filo reúne cientos de géneros con funciones muy distintas, de modo que una sola cifra resume una enorme diversidad ecológica.
La fórmula y un ejemplo paso a paso
El cálculo es sencillo: se divide la abundancia relativa de Firmicutes entre la de Bacteroidetes, ambas expresadas en porcentaje. Si tu informe indica un 52 % de Firmicutes y un 21 % de Bacteroidetes, la relación F/B sería 52 ÷ 21, es decir, unos 2,5. Un matiz práctico: cuando la abundancia de Bacteroidetes es baja, el denominador es pequeño y la relación se dispara. Con un 50 % de Firmicutes y un 5 % de Bacteroidetes, la relación sería 10, aunque el porcentaje de Firmicutes sea similar. Por eso conviene mirar siempre los porcentajes originales junto a la cifra final.
Secuenciación 16S rRNA frente a secuenciación shotgun
La técnica de laboratorio influye tanto como la muestra. La secuenciación 16S rRNA lee un gen marcador de las bacterias y estima la abundancia relativa de cada grupo; su sensibilidad depende del fragmento amplificado, de los cebadores y de la base de datos de referencia. La secuenciación shotgun, o metagenómica de todo el ADN, analiza el material genético completo y ofrece mayor resolución, hasta el nivel de especie.
Por este motivo, dos laboratorios pueden informar cifras distintas para la misma muestra. Comparar tu relación con la de otra persona analizada en otro laboratorio, o con los valores publicados en estudios, tiene un valor limitado. Lo más informativo es observar la tendencia dentro del mismo método a lo largo del tiempo.
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Firmicutes y Bacteroidetes: qué hace cada filo en tu intestino
Estos dos filos no son enemigos ni aliados, sino parte de un mismo ecosistema. Entender sus funciones ayuda a comprender por qué la relación entre ambos es, ante todo, un retrato de composición y no una puntuación de calidad. Por eso, ninguno de los dos debe describirse como bueno o malo sin más contexto.
Firmicutes: Lactobacillus, Faecalibacterium y la producción de butirato
Firmicutes es un filo amplio de bacterias Gram positivas que incluye géneros muy habituales de la microbiota intestinal, como Lactobacillus, Ruminococcus o Clostridium. Destaca Faecalibacterium prausnitzii, uno de los principales productores de butirato del colon, un ácido graso de cadena corta que sirve de combustible a las células del revestimiento intestinal y que se asocia con una barrera intestinal en buen estado. Ahora bien, el filo también alberga géneros con implicaciones menos favorables, de modo que su valoración depende del género concreto y del contexto.
Bacteroidetes: Bacteroides y Prevotella, especialistas en degradar la fibra
Bacteroidetes agrupa bacterias Gram negativas con una notable capacidad para descomponer polisacáridos complejos que el intestino delgado no digiere, es decir, buena parte de la fibra de la dieta. Géneros como Bacteroides y Prevotella producen sobre todo acetato y propionato, otros ácidos grasos de cadena corta implicados en el metabolismo de la glucosa y el colesterol. La proporción entre ambos géneros refleja con frecuencia el patrón dietético: más Prevotella en dietas ricas en fibra y almidón, más Bacteroides en patrones occidentales.
Ambos filos participan en la fermentación de los carbohidratos que el intestino delgado no ha digerido, un proceso que genera ácidos grasos de cadena corta. Estos compuestos contribuyen a mantener un pH adecuado, nutren a las células del colon y se asocian con una barrera intestinal funcional. Cabe precisar que los tests taxonómicos identifican microorganismos, pero no miden directamente el butirato: la producción potencial y la concentración real no son lo mismo.
Rango normal de la relación Firmicutes/Bacteroidetes
No existe un rango normal universal validado clínicamente. En estudios con adultos sanos, Firmicutes y Bacteroidetes suelen sumar entre el 70 % y el 90 % de la microbiota fecal detectada, y la relación F/B descrita se mueve aproximadamente entre valores menores de 1 y mayores de 5, según la población y el método empleado. Cada laboratorio calcula su propio intervalo de referencia a partir de su cohorte y su técnica, de modo que ese intervalo es el punto de comparación relevante.
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Esa falta de universalidad tiene una explicación: la composición de la microbiota depende de la edad, el sexo, la geografía, la genética y, de forma muy destacada, la dieta. Una persona con un patrón mediterráneo y otra con una dieta occidental pueden mostrar relaciones F/B distintas y ambas situarse dentro de lo esperable.
En los bebés y niños pequeños la lógica es distinta. Durante los primeros meses de vida, Bacteroidetes es escaso y la relación F/B resulta de forma natural muy alta; solo se aproxima al patrón adulto hacia los dos o tres años, conforme se diversifica la alimentación. Por eso, una relación F/B muy alta en la primera infancia es lo esperable y, por sí sola, no constituye un hallazgo preocupante.
Relación F/B alta y baja: qué puede indicar cada patrón
Ninguno de los dos patrones equivale por sí mismo a una enfermedad. Las asociaciones que siguen proceden sobre todo de estudios observacionales, de modo que sirven para contextualizar un resultado de laboratorio, no para establecer un diagnóstico. Además, la relación F/B puede desviarse por motivos muy diversos, como la dieta o la medicación.
Qué puede indicar una relación F/B alta
La hipótesis más citada es la de la extracción de energía: ciertos perfiles microbianos extraerían más energía de los alimentos y favorecerían el depósito de grasa. Los estudios pioneros en roedores apoyaban esta idea, y las investigaciones observacionales en humanos han asociado una relación F/B alta con varios procesos cardiometabólicos, aunque los resultados no son consistentes entre poblaciones.
- Obesidad y síndrome metabólico: varios estudios poblacionales han observado relaciones F/B más altas en personas con exceso de peso.
- Diabetes tipo 2: una mayor proporción relativa de Firmicutes se ha descrito en algunas cohortes de personas con esta condición.
- Inflamación de bajo grado: se ha vinculado con patrones dietéticos occidentales, ricos en ultraprocesados y pobres en fibra.
También existen situaciones en las que una relación F/B alta carece de relevancia clínica: la primera infancia, las diferencias entre técnicas de laboratorio o una dieta rica en fibra, que puede aumentar Firmicutes beneficiosos productores de butirato, como Faecalibacterium. Un valor alto aislado no permite extraer conclusiones.
Qué puede indicar una relación F/B baja
En la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, se ha descrito con frecuencia una reducción de Firmicutes, incluida Faecalibacterium prausnitzii, junto con una menor diversidad microbiana. Algunos estudios relacionan esta disminución con la actividad de la enfermedad, aunque la medicación, la dieta y la inflamación misma dificultan saber qué viene primero.
- Enfermedad inflamatoria intestinal: enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, con menor proporción de Firmicutes en muchos casos descritos.
- Enfermedades autoinmunes: el lupus eritematoso sistémico se ha asociado en varias investigaciones a más Bacteroidetes y una relación F/B más baja.
- Disbiosis: pérdida de diversidad microbiana y desequilibrio de la comunidad, un patrón compartido por cuadros muy distintos.
En conjunto, una relación baja se interpreta como posible señal de disbiosis cuando aparece acompañada de otros hallazgos y de síntomas. Como siempre, la asociación observada en estudios no demuestra que la microbiota cause la enfermedad. Tampoco permite saber si la microbiota es causa o consecuencia del proceso.
Más allá del metabolismo: hormonas, ánimo y salud cardiovascular
Estroboloma, menopausia y testosterona
La microbiota intestinal participa en el metabolismo de los estrógenos mediante el llamado estroboloma, el conjunto de genes microbianos capaces de procesar estas hormonas. Varios estudios han observado que la composición de la microbiota cambia con la llegada a la menopausia, aunque cómo influye ese cambio en los síntomas de esta etapa sigue investigándose.
En el caso de la testosterona, la mayor parte de la evidencia procede de modelos animales, en los que la microbiota y las hormonas sexuales masculinas parecen influirse mutuamente. Los datos en humanos son limitados y todavía no permiten extraer recomendaciones prácticas basadas en este eje.
Eje intestino-cerebro y salud del corazón
El eje intestino-cerebro designa la comunicación bidireccional entre el aparato digestivo y el sistema nervioso, en la que intervienen el nervio vago, el sistema inmunitario y los metabolitos microbianos. Se han descrito asociaciones entre la composición de la microbiota y el ánimo, el estrés o la función cognitiva, pero en humanos son, en su mayoría, hallazgos observacionales y preliminares.
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Qué factores moldean tu relación F/B: dieta, fármacos y estilo de vida
La dieta es uno de los factores con más peso a corto plazo. La fibra de verduras, legumbres, frutas, cereales integrales y frutos secos alimenta a las bacterias fermentadoras, mientras que los ultraprocesados y las dietas pobres en fibra se asocian con una menor diversidad. El patrón mediterráneo se ha relacionado con marcadores microbianos más favorables que el patrón occidental en múltiples estudios.
Los antibióticos provocan alteraciones importantes y a veces prolongadas de la microbiota, con recuperaciones muy variables entre personas. Otros fármacos de uso frecuente, como la metformina, los inhibidores de la bomba de protones o las estatinas, también modifican la composición microbiana, algo que conviene tener en cuenta al interpretar un resultado.
El ejercicio físico regular se asocia con mayor diversidad microbiana y con más bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta en estudios observacionales; el sueño insuficiente y el estrés crónico también parecen influir. A lo largo de la vida, la relación F/B es muy alta en la lactancia, desciende durante la infancia y vuelve a variar en personas mayores, cuando la diversidad tiende a reducirse.
Cómo leer la relación F/B en tu test de heces
Los paneles comerciales presentan el dato de formas distintas. Algunos, como GI-MAP o Genova GI Effects, cuantifican microorganismos mediante PCR y muestran los filos principales en porcentaje; otros análisis de microbioma añaden índices de disbiosis o marcan la relación F/B como alta, baja o dentro de rango. En cualquier caso, se trata de pruebas taxonómicas: informan de qué microorganismos se detectan y en qué proporción, no de metabolitos como el butirato.
Cuando tu informe marca la relación como alta o baja, significa que tu valor queda fuera del intervalo de referencia de ese laboratorio, calculado con su método y su población de comparación. No equivale a un diagnóstico ni a un umbral de enfermedad: no existe un síntoma que delate por sí mismo una relación F/B alterada. Los pequeños cambios cerca del límite son frecuentes entre muestras.
Para la consulta médica, lleva el informe completo, no solo el número: los datos de diversidad, los géneros detectados y las observaciones del laboratorio ayudan a contextualizar la relación F/B. Añade el historial de síntomas, la dieta habitual, los medicamentos, los suplementos y cualquier diagnóstico previo. Si aún no te has hecho un análisis, informarte antes sobre qué mide una prueba del microbioma ayuda a ajustar las expectativas.
Una señal, no un diagnóstico: qué dice la evidencia
Por qué los síntomas no bastan para identificar una causa
Los síntomas digestivos, como la hinchazón, los gases o las alteraciones del ritmo intestinal, son inespecíficos: pueden responder a la dieta, a la medicación, al estrés, a alteraciones funcionales o a enfermedades que sí requieren evaluación médica. Dos personas con molestias casi idénticas pueden tener factores subyacentes completamente distintos.
La dieta, la medicación, el estilo de vida, la fisiología individual y la ecología microbiana interactúan de forma compleja, y ningún listado genérico de síntomas permite separar esas capas. La información sobre la composición de tu microbioma intestinal puede aportar contexto educativo, pero no establece la causa de un síntoma ni sustituye una valoración clínica.
Lo que cuestiona la evidencia reciente
La asociación clásica entre una relación F/B alta y la obesidad no se ha confirmado de manera consistente en poblaciones humanas. Investigaciones longitudinales en personas sanas han matizado ese vínculo: un estudio publicado en Nature en 2022, realizado con niños sanos seguidos en el tiempo, no encontró asociación entre la relación F/B y el índice de masa corporal. Estos hallazgos no invalidan la investigación del microbioma, pero sí moderan el valor predictivo de esta cifra por separado.
Las limitaciones de la abundancia relativa
La abundancia relativa es un dato proporcional: como los porcentajes suman 100, el aumento de un grupo reduce matemáticamente al resto, aunque la cantidad absoluta de bacterias no varíe. A ello se suman los sesgos de la secuenciación y de las bases de datos de referencia. El resultado es que una sola cifra condensa comunidades muy distintas: dos personas pueden compartir la misma relación y tener géneros, funciones potenciales y síntomas completamente diferentes.
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Por eso, la lectura sensata combina varios elementos: la relación F/B, la diversidad del microbioma, los géneros relevantes y, si el panel los incluye, las vías funcionales estimadas. Conviene recordar además que la muestra de heces es una instantánea, sensible a la dieta, la medicación y la manipulación. Interpretada en conjunto, la cifra aporta contexto; interpretada sola, apenas dice nada.
Cómo modular la relación Firmicutes/Bacteroidetes con hábitos respaldados por la evidencia
Si tu relación es alta
Las palancas mejor documentadas son dietéticas: aumentar de forma progresiva la fibra procedente de verduras, legumbres, frutas, cereales integrales y frutos secos, e incorporar alimentos ricos en polifenoles, como el aceite de oliva virgen extra, los frutos rojos, el té verde o el cacao. Los prebióticos, alimentos que alimentan de forma selectiva a determinadas bacterias, pueden complementar esta estrategia. Un matiz importante: los incrementos rápidos de fibra pueden empeorar los gases y la distensión en algunas personas, así que conviene avanzar despacio. El objetivo razonable no es «bajar Firmicutes» a cualquier precio, sino mejorar la calidad global de la dieta y la variedad de alimentos vegetales semanales.
Si tu relación es baja
Cuando la relación es baja, el foco se desplaza hacia los hábitos que sostienen a los Firmicutes productores de butirato, en especial Faecalibacterium prausnitzii: una alimentación variada y suficiente en fibra, alimentos con almidón resistente como las legumbres o la avena cocida y enfriada, evitar dietas muy restrictivas prolongadas y cuidar el descanso y la actividad física. Si los síntomas empeoran con la fibra o sigues una dieta terapéutica, el ajuste conviene hacerlo con apoyo profesional. No existen recetas universales que eleven esta relación de forma garantizada.
Probióticos, fermentados y hábitos transversales
Los probióticos y los alimentos fermentados, como el yogur, el kéfir, el chucrut o el kimchi, aportan cepas con evidencia para indicaciones concretas, como ciertos síntomas del intestino irritable o la prevención de la diarrea asociada a antibióticos. Aun así, no hay pruebas sólidas de que modifiquen la relación F/B de forma duradera, y su efecto suele desaparecer al suspender el consumo. La respuesta, además, varía mucho entre personas.
Las medidas transversales aplican a cualquier patrón: actividad física regular, sueño suficiente, gestión razonable del estrés y uso prudente de los antibióticos, únicamente cuando el profesional los considere necesarios. Estas palancas no persiguen una cifra concreta, sino el buen funcionamiento global del ecosistema intestinal y de la salud en general.
Cuándo consultar a un profesional
Ciertas señales de alarma digestiva requieren evaluación médica, con independencia de cualquier resultado de microbioma: sangre en las heces, pérdida de peso no explicada, dolor abdominal intenso o persistente, diarrea o estreñimiento mantenidos, fiebre, anemia o síntomas que despiertan por la noche. Los antecedentes familiares de cáncer colorrectal, enfermedad inflamatoria intestinal o celiaquía refuerzan aún más la necesidad de consultar.
El primer paso suele ser la atención primaria, que puede descartar causas frecuentes y derivar a gastroenterología si procede. Un dietista-nutricionista puede ayudarte a ajustar la alimentación, y los especialistas a interpretar hallazgos concretos. Un análisis de heces complementa esta valoración, pero nunca la sustituye.
Ideas clave
- La relación Firmicutes/Bacteroidetes compara la abundancia relativa de los dos filos dominantes de la microbiota intestinal y se obtiene dividiendo ambos porcentajes.
- No existe un rango normal universal: el método de secuenciación, la edad, la dieta y la geografía influyen en el valor.
- Una relación F/B alta se ha asociado de forma observacional a obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico, aunque la evidencia no es consistente.
- Una relación F/B baja se ha descrito en la enfermedad inflamatoria intestinal, algunas enfermedades autoinmunes y cuadros de disbiosis.
- En bebés y niños pequeños, una relación F/B muy alta es lo esperable y forma parte del desarrollo normal.
- La relación es una señal contextual, no un diagnóstico, y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
- Dieta variada en fibra, polifenoles, ejercicio, sueño y uso prudente de antibióticos son las palancas mejor respaldadas para cuidar la microbiota.
Preguntas frecuentes sobre la relación Firmicutes/Bacteroidetes
¿Cuál es el rango normal de la relación Firmicutes/Bacteroidetes?
No existe un valor normal universal. En adultos sanos, los estudios describen valores que van aproximadamente de menos de 1 a más de 5, con diferencias grandes según la técnica de secuenciación, la dieta, la edad y la geografía. Lo más útil es comparar tu cifra con el intervalo de referencia de tu laboratorio y con su evolución a lo largo del tiempo.
¿Cómo se calcula la relación Firmicutes/Bacteroidetes?
Se divide la abundancia relativa de Firmicutes entre la de Bacteroidetes, ambas expresadas en porcentaje. Por ejemplo, un informe con un 52 % de Firmicutes y un 21 % de Bacteroidetes muestra una relación de unos 2,5. Muchos paneles ya incluyen la cifra calculada, aunque también puedes obtenerla tú mismo con los porcentajes de filos del informe.
¿Qué significa una relación F/B baja en mi test de heces?
Significa que la proporción de Bacteroidetes es alta respecto a la de Firmicutes según el criterio del laboratorio. Esta pauta se ha observado con más frecuencia en la enfermedad inflamatoria intestinal, en algunas enfermedades autoinmunes y en cuadros de disbiosis con pérdida de diversidad. No es un diagnóstico: debe leerse junto con el resto del informe, tus síntomas y tu historial.
Autoevaluación en 2 minutos ¿Es útil para ti un test del microbioma intestinal? Responde a unas pocas preguntas rápidas y descubre si un test del microbioma es realmente útil para ti. ✔ Solo toma 2 minutos ✔ Basado en tus síntomas y estilo de vida ✔ Recomendación clara sí/no Comprobar si el test es adecuado para mí →¿Qué enfermedades se asocian a niveles altos de Firmicutes?
En estudios observacionales, una proporción elevada de Firmicutes se ha asociado con obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico, dentro de la llamada hipótesis de la extracción de energía. Son asociaciones, no relaciones causales demostradas. De hecho, investigaciones recientes en poblaciones sanas, incluidos niños, no han confirmado ese vínculo de forma consistente.
¿Es siempre mala una relación F/B alta?
No. En bebés y niños pequeños una relación muy alta es lo esperable, y las dietas ricas en fibra pueden aumentar Firmicutes beneficiosos productores de butirato, como Faecalibacterium. Un valor alto solo cobra sentido junto con la diversidad, los géneros detectados y la valoración de un profesional sanitario.
¿Cómo puedo reducir Firmicutes y aumentar Bacteroidetes de forma natural?
No hay una fórmula garantizada, pero las medidas con más respaldo son dietéticas: aumentar de forma progresiva la fibra de alimentos vegetales variados, reducir los ultraprocesados, incorporar alimentos ricos en polifenoles como el aceite de oliva, los frutos rojos o el té verde, y mantener el resto de hábitos saludables. Los cambios bruscos de fibra pueden causar gases al principio.
¿Cómo puedo aumentar Firmicutes si mi relación es baja?
El objetivo realista es apoyar a los Firmicutes productores de butirato, en especial Faecalibacterium prausnitzii: dieta variada y suficiente en fibra, alimentos con almidón resistente como las legumbres o la avena, evitar dietas muy restrictivas prolongadas, dormir bien y no usar antibióticos sin necesidad. Estos hábitos favorecen al ecosistema en su conjunto, no a una cifra concreta.
¿Pueden los probióticos modificar la relación Firmicutes/Bacteroidetes?
Algunas cepas probióticas tienen evidencia para indicaciones concretas, como ciertos síntomas del intestino irritable o la diarrea asociada a antibióticos. Sin embargo, no hay pruebas sólidas de que modifiquen la relación F/B de forma duradera, y su efecto suele desaparecer al suspender el consumo. Ante la duda, es aconsejable consultar con un profesional sanitario.
¿Por qué dos laboratorios dan cifras distintas para la misma muestra?
Porque los métodos no son comparables: la secuenciación 16S rRNA y la secuenciación shotgun, los cebadores, las bases de datos y los intervalos de referencia varían entre laboratorios. Además, la microbiota cambia con la dieta, la medicación y la enfermedad. Lo más informativo es repetir el análisis con el mismo método y observar la tendencia.
¿Qué debo mirar en mi test de microbioma además de la relación F/B?
La diversidad microbiana, la abundancia de géneros relevantes, como Faecalibacterium, Bacteroides o Prevotella, y, si el panel los incluye, los perfiles funcionales estimados. Estos datos, junto con tus síntomas y tu historial, ofrecen una imagen mucho más completa que la relación F/B aislada. Un profesional cualificado puede ayudarte a integrarlos.
Conclusión
La relación Firmicutes/Bacteroidetes condensa en una sola cifra la proporción entre los dos filos dominantes de la microbiota intestinal. Sirve para describir la composición del ecosistema digestivo, pero no diagnostica enfermedades ni predice el estado de salud de una persona: un mismo número puede corresponder a comunidades microbianas muy distintas. Su valor predictivo aislado es, además, limitado según la evidencia más reciente.
Cada microbioma es único y cambia con la dieta, los fármacos, la edad y el estilo de vida, de modo que los síntomas por sí solos no permiten deducir qué ocurre en el intestino ni qué papel cumple la microbiota. Un análisis puede aportar contexto educativo sobre tu composición microbiana, siempre como complemento informativo y nunca como sustituto de la atención médica. Ante cualquier síntoma persistente o duda sobre tus resultados, el paso adecuado es comentarlos con profesionales sanitarios cualificados.
Términos relevantes
relación F/B, microbiota intestinal, microbioma intestinal, disbiosis, filos bacterianos, abundancia relativa, secuenciación 16S rRNA, ácidos grasos de cadena corta, butirato, Bacteroides, Prevotella, Lactobacillus, Faecalibacterium, barrera intestinal, eje intestino-cerebro, enfermedad inflamatoria intestinal, test de heces, prebióticos