¿El prueba de heces para el SII revela síntomas?
Este artículo explora si una prueba de heces para el SII puede detectar el síndrome del intestino irritable y qué tipo de información aporta en la práctica. Aprenderás qué evalúan estas pruebas, por qué los síntomas no siempre revelan la causa de fondo y cómo el estudio del microbioma intestinal puede ofrecer pistas útiles. También revisaremos las limitaciones actuales de los análisis de heces para un diagnóstico directo del SII, los “marcadores de diagnóstico del SII” disponibles y cuándo una evaluación de la salud intestinal puede apoyar decisiones clínicas y de autocuidado.
¿Se puede detectar el Síndrome del Intestino Irritable (SII) mediante una prueba de heces?
Introducción
Comprender si la prueba de heces para el SII sirve para diagnosticarlo de forma directa es clave para pacientes y profesionales. Aunque existen análisis de heces avanzados —incluidas pruebas funcionales de heces— que caracterizan la microbiota y componentes bioquímicos, el SII sigue siendo un diagnóstico clínico basado en síntomas y en la exclusión de otras enfermedades. El creciente conocimiento del microbioma ha mejorado la evaluación de la salud intestinal, pero aún no existe un único biomarcador de heces que confirme el SII por sí solo. Este artículo desglosa qué revela y qué no, cómo interpretar resultados y cuándo considerar pruebas orientadas a análisis de heces para problemas intestinales.
¿Qué es la prueba de heces para el SII y qué no revela?
Comprendiendo el SII y su diagnóstico tradicional
El Síndrome del Intestino Irritable (SII) es un trastorno funcional digestivo caracterizado por dolor o malestar abdominal recurrente asociado a cambios en el tránsito intestinal (diarrea, estreñimiento o ambos). Los criterios de Roma (actualmente Roma IV) guían su diagnóstico, el cual se fundamenta en:
- Patrones de síntomas compatibles durante un tiempo suficiente.
- Ausencia de signos de alarma (pérdida de peso inexplicada, sangrado, fiebre, anemia significativa, inicio tardío, entre otros).
- Exclusión razonable de otras patologías que pueden imitar el SII, como enfermedad inflamatoria intestinal, celiaquía, infecciones persistentes o malabsorciones específicas.
Tradicionalmente, no existe una “prueba positiva” única para el SII. En cambio, se trata de un diagnóstico clínico apoyado por un juicio cuidadoso y, en algunos casos, por pruebas complementarias para descartar otras causas.
La función de la prueba de heces en contextos gut health y SII
Una prueba de heces puede medir múltiples variables: recuento relativo de bacterias (perfil del microbioma), presencia de patógenos, marcadores de inflamación (p. ej., calprotectina fecal), digestión y absorción (elastasa pancreática, grasas fecales), y metabolitos microbianos. Estas mediciones aportan información sobre el entorno intestinal, posibles desequilibrios o causas alternativas de síntomas similares al SII. Sin embargo, el SII no está definido por una alteración única en heces; por ello, estos análisis no “detectan” el SII de manera directa.
En otras palabras, la prueba de heces para el SII no “revela síntomas”; más bien, evalúa parámetros biológicos que podrían estar relacionados con los síntomas, ofreciendo un mapa de factores contribuyentes. Así, los métodos de prueba de síntomas del SII no consisten en medir el dolor o la urgencia en la muestra, sino en identificar señales fisiológicas que ayuden a contextualizar lo que la persona siente.
La relevancia de entender los síntomas y señales en la salud intestinal
¿Por qué los síntomas solos no son suficientes?
Dolor abdominal, distensión, diarrea y estreñimiento aparecen en múltiples afecciones. Dos personas con idénticos síntomas podrían tener causas subyacentes muy diferentes: desde una fermentación aumentada por carbohidratos fermentables (FODMAP), hasta infección previa, disbiosis, hipersensibilidad visceral, estrés crónico o tránsito alterado. Además, hay una superposición entre SII y otras entidades como el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), intolerancias (lactosa, fructosa), dispepsia funcional y patologías inflamatorias incipientes.
Los síntomas son el punto de partida, pero no bastan para señalar una causa raíz. Basarse solamente en ellos puede conducir a ensayos y errores prolongados con dietas o suplementos que no siempre abordan el problema real. Este es uno de los motivos por los que, en ciertos casos, una evaluación biológica complementaria ayuda a orientar el enfoque.
Signos que pueden indicar la necesidad de exploración adicional
Aunque el SII suele ser benigno, algunos hallazgos ameritan una revisión más profunda para descartar otras patologías:
- Sangrado rectal, anemia significativa o heces negras.
- Pérdida de peso no intencionada, fiebre, dolor nocturno que despierta.
- Inicio de síntomas después de los 50 años o cambio reciente e inexplicado en el patrón intestinal.
- Historia familiar de enfermedad inflamatoria intestinal, cáncer colorrectal o celiaquía.
- Signos de malabsorción: esteatorrea, déficit de vitaminas, hinchazón intensa con desnutrición.
En presencia de estos signos, la evaluación profesional es prioritaria. Las pruebas de heces, en este contexto, pueden ser clave para distinguir procesos inflamatorios o infecciosos de un SII no inflamatorio.
La microbiota intestinal y su papel en el SII y otras condiciones
¿Por qué importa el microbioma en la salud digestiva?
La microbiota intestinal —el ecosistema de bacterias, arqueas, hongos y virus que habitan el intestino— influye en la digestión de nutrientes, la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), la integridad de la barrera intestinal y la modulación del sistema inmunitario. Estas funciones condicionan el tránsito, la sensibilidad visceral, el metabolismo de ácidos biliares y la inflamación local.
Un equilibrio microbiano adecuado favorece una producción saludable de metabolitos como el butirato, que nutre a los colonocitos y participa en la regulación inmunitaria. Por el contrario, desequilibrios (disbiosis) pueden asociarse a mayor fermentación de ciertos carbohidratos, acumulación de gases, alteración de AGCC, y cambios en la motilidad. Todo ello se relaciona, de forma variable, con síntomas compatibles con SII.
Cómo los desequilibrios microbianos pueden influir en el SII
En investigación se han descrito patrones de microbiota asociados a subtipos de SII (diarrea predominante, estreñimiento predominante o mixto). Por ejemplo, diferencias en la abundancia de Bifidobacterium, Faecalibacterium o ciertas Proteobacterias pueden correlacionarse con más gases, mayor sensibilidad o con tránsito alterado. Sin embargo, estos patrones no son universales y existe alta variabilidad entre individuos y poblaciones.
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Además, el microbioma interactúa con el eje intestino-cerebro. El estrés, el sueño y el estado emocional influyen en la señalización neurológica intestinal y, a su vez, la microbiota puede modular neurotransmisores y mediadores inflamatorios que afectan la percepción del dolor. Esta bidireccionalidad explica por qué intervenciones no dietéticas (manejo del estrés, ejercicio, terapia cognitivo-conductual) pueden impactar los síntomas, aunque no modifiquen marcadores de heces de manera inmediata.
¿Qué puede revelar la prueba de microbioma y cuándo es relevante?
¿La prueba de microbioma puede detectar el SII?
Actualmente, no hay un perfil de microbioma único que equivalga a “marcadores de diagnóstico del SII” definitivos. Las pruebas metagenómicas o de secuenciación 16S describen composición relativa y diversidad, pero el diagnóstico de SII sigue siendo clínico. Dicho esto, el análisis puede identificar disbiosis, baja diversidad, disminución de productores de butirato, sobre-representación de especies vinculadas a gas o inflamación subclínica, o presencia de patógenos o oportunistas.
Estos hallazgos no “etiquetan” un SII, pero sí ofrecen hipótesis biológicas que explican síntomas y ayudan a priorizar intervenciones, siempre con enfoque individualizado y con cautela para no sobreinterpretar correlaciones.
Beneficios de hacer una prueba de microbioma para entender mejor la salud intestinal
La evaluación de la salud intestinal mediante pruebas de microbioma puede aportar:
- Perfil de diversidad y equilibrio microbiano, útil para contextualizar hábitos dietéticos y estilo de vida.
- Identificación de posibles desequilibrios asociados a gases, hinchazón o tránsito alterado.
- Información sobre potencial funcional (p. ej., vías relacionadas con producción de AGCC) en pruebas avanzadas.
- Detección de patógenos o sobrecrecimientos que ameriten seguimiento clínico.
- Base para un plan nutricional más personalizado y para monitorizar cambios a lo largo del tiempo.
Si buscas entender causas subyacentes, una prueba enfocada a microbioma puede servir como herramienta educativa. En casos seleccionados, puede complementar la exploración clínica sin sustituirla.
Casos en los que la evaluación microbiana es recomendable
La evaluación del microbioma suele ser más relevante en:
- Síntomas persistentes pese a ajustes iniciales de dieta y estilo de vida.
- Historia de antibioterapia repetida, infecciones gastrointestinales previas o viajes con diarrea del viajero.
- Sospecha de disbiosis, excesiva fermentación con distensión notable, o intolerancias difíciles de mapear.
- Deseo de entender mejor patrones personales y guiar estrategias individualizadas.
Cuando el objetivo es explorar el ecosistema intestinal para orientar cambios graduales, una prueba de microbioma puede añadir claridad. Para conocer opciones basadas en microbioma disponibles en España, puedes revisar esta prueba del microbioma con enfoque nutricional.
¿El prueba de heces para el SII revela síntomas y es efectiva para el diagnóstico?
Las pruebas de heces no “miden” dolor, urgencia o distensión. En cambio, cuantifican marcadores que podrían relacionarse indirectamente con tales síntomas (p. ej., inflamación fecal, desequilibrio microbiano). La evidencia actual indica que, si bien algunos patrones microbianos se correlacionan con subtipos de SII, su valor diagnóstico aislado es limitado. Dicho de otro modo, la prueba de heces por sí sola no es una herramienta confirmatoria del SII.
La efectividad surge al combinar el juicio clínico con la información derivada de análisis bien seleccionados. La calprotectina fecal, por ejemplo, tiene utilidad para diferenciar procesos inflamatorios (enfermedad inflamatoria intestinal) de cuadros funcionales como el SII. En ausencia de inflamación y otras banderas rojas, y con criterios clínicos cumplidos, el diagnóstico de SII se fortalece sin que sea necesaria una etiqueta “positiva” en heces.
Conviene evitar mitos: no existe un “marcador universal” en heces que confirme el SII. La utilidad real de la prueba es detectar condiciones que imitan al SII, cuantificar señales fisiológicas relevantes y mapear el ecosistema intestinal para apoyar decisiones personalizadas.
Perspectiva biológica: mecanismos que vinculan microbioma, síntomas y marcadores
Varios mecanismos pueden conectar observaciones en heces y clínica:
- AGCC (como butirato, acetato y propionato): influyen en la motilidad, la sensibilidad visceral y la integridad epitelial. Cambios en los productores de butirato pueden correlacionarse con malestar y alteraciones del tránsito.
- Metabolismo de ácidos biliares: desequilibrios microbianos pueden modificar la desconjugación de ácidos biliares, asociándose a diarrea en subgrupos de pacientes.
- Inflamación de bajo grado: aunque el SII no es una enfermedad inflamatoria clásica, algunos pacientes muestran cytokinas elevadas o mastocitos activados; una calprotectina normal sugiere ausencia de inflamación significativa a nivel luminal.
- Permeabilidad intestinal: alteraciones de barrera pueden potenciar hipersensibilidad; sin embargo, los marcadores fecales directos de permeabilidad son indirectos y su interpretación requiere prudencia.
- Eje intestino-cerebro: el estrés modula la motilidad y la sensibilidad; la microbiota, a su vez, puede influir en neuromoduladores, cerrando un circuito bidireccional.
Aplicación práctica: de los síntomas a hipótesis comprobables
Un enfoque responsable avanza del síntoma a la hipótesis fisiológica. Por ejemplo:
- Distensión posprandial con exceso de gases: considerar exceso de sustratos fermentables, alteraciones del tránsito o disbiosis. Una prueba de microbioma puede cuantificar grupos fermentadores y diversidad.
- Diarrea crónica sin banderas rojas: descartar malabsorción de ácidos biliares, infección, EII subclínica (calprotectina). Si todo es negativo, el patrón podría ser compatible con SII-D; el microbioma puede sugerir acompañamiento dietético.
- Estreñimiento crónico: evaluar tránsito, ingesta de fibra y agua, actividad física, fármacos y subpoblaciones microbianas asociadas a tránsito lento.
Estas conexiones no sustituyen la clínica. Son piezas que, juntas, forman un panorama que permite actuar con más precisión, evitando “adivinar” indefinidamente.
Limitaciones y precauciones al interpretar análisis de heces
Las pruebas de heces fotografían un momento puntual y reflejan el colon más que el intestino delgado. La dieta, fármacos (incluidos antibióticos, IBP), infecciones recientes y tránsito intestinal influyen sustancialmente en los resultados. Además, la presencia de una bacteria “oportunista” no implica necesariamente enfermedad: el contexto clínico es determinante.
En la práctica, los hallazgos deben correlacionarse con síntomas, historia y exploración física. Tampoco es ideal realizar pruebas repetidas con demasiada frecuencia; es preferible establecer un plan, implementar cambios y valorar a medio plazo, salvo que haya motivos médicos para un seguimiento más estrecho.
Cómo incorporar pruebas de microbioma en un plan personal
Para quien busca un enfoque gradual y personalizado, un itinerario razonable podría incluir:
- Confirmar que se han descartado banderas rojas y que el cuadro encaja con un trastorno funcional.
- Optimizar primero lo básico: ritmo de comidas, fibra adecuada, hidratación, sueño, movimiento, manejo del estrés.
- Si persisten dudas o síntomas, considerar una prueba del microbioma para explorar desequilibrios y orientar ajustes.
- Revaluar tras 8–12 semanas de cambios para valorar evolución clínica y, si procede, considerar una revisión comparativa.
Quienes priorizan comprender su propia biología intestinal pueden beneficiarse de una prueba con reporte interpretativo y recomendaciones de estilo de vida. Si te interesa conocer una opción enfocada al contexto español, puedes consultar esta evaluación de microbioma con guía nutricional.
Diagnóstico clínico y pruebas complementarias: una alianza necesaria
El diagnóstico de SII pertenece al ámbito clínico y se asienta en una historia detallada y un examen cuidadoso. Las pruebas de heces —incluidas las pruebas funcionales de heces— son complementarias. Pueden ayudar a excluir patologías inflamatorias, identificar infecciones, estimar la función digestiva y perfilar el ecosistema microbiano. Su valor crece cuando informan decisiones concretas, no cuando buscan un “sello” de SII.
La clave es integrar síntomas, factores psicosociales, hábitos, hallazgos analíticos y preferencias personales. Esta integración facilita un plan pragmático y sostenible, adaptado a la enorme variabilidad entre individuos.
Preguntas frecuentes sobre marcadores y métodos de evaluación
¿Qué marcadores de heces son más útiles para el diagnóstico diferencial?
En términos clínicos, la calprotectina fecal es útil para distinguir procesos inflamatorios de trastornos funcionales como el SII. Otros marcadores, como elastasa pancreática o antígenos virales/bacterianos específicos, ayudan a identificar causas alternativas a los síntomas. Para el SII en sí, no existe un marcador único confirmatorio.
¿Una prueba de heces puede predecir si responderé a una dieta baja en FODMAP?
No de forma concluyente. Algunos perfiles de microbiota se asocian con mayor fermentación, lo que sugiere que reducir FODMAP podría aliviar síntomas, pero la respuesta es individual. Una prueba puede apoyar hipótesis, aunque la validación real es clínica, mediante pruebas dietéticas temporales y supervisadas.
¿Las pruebas de microbioma detectan SIBO?
Las pruebas de microbioma fecal caracterizan el colon; el SIBO afecta al intestino delgado. La evaluación estándar de SIBO suele basarse en pruebas de aliento (sustratos como lactulosa o glucosa). Un perfil fecal puede sugerir disbiosis colónica, pero no confirma ni descarta SIBO por sí mismo.
¿Qué significa “disbiosis” y por qué importa?
Disbiosis describe un desequilibrio de la comunidad microbiana: pérdida de diversidad, disminución de especies beneficiosas o aumento de oportunistas. Puede relacionarse con síntomas como gases, distensión y alteraciones del tránsito. No siempre implica enfermedad, pero orienta ajustes dietéticos y de estilo de vida.
Si mi prueba de heces es “normal”, ¿puedo tener SII?
Sí. Un resultado “normal” en heces no descarta el SII, dado que el diagnóstico es clínico. Un perfil sin alteraciones relevantes puede ser, de hecho, tranquilizador y centrar la atención en estrategias conductuales, dietéticas y de manejo del estrés.
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¿Con qué frecuencia debería repetir una prueba de microbioma?
No existe una regla universal. En general, tiene sentido repetirla tras implementar cambios durante semanas o meses, si el propósito es evaluar tendencias. Evitar repeticiones demasiado frecuentes ayuda a priorizar intervenciones prácticas sobre la acumulación de datos.
¿Los probióticos se eligen según la prueba de microbioma?
Algunos enfoques intentan personalizar la elección de cepas según déficits o excesos observados. Sin embargo, la evidencia es heterogénea y la respuesta es individual. La selección debe ser prudente, orientada por síntomas y, si es posible, por la experiencia clínica.
¿La calprotectina elevada descarta el SII?
Una calprotectina elevada sugiere inflamación intestinal significativa, por lo que amerita investigar enfermedad inflamatoria intestinal u otras causas. El SII no cursa con inflamación marcada; por ello, calprotectina normal es más compatible con SII, aunque no lo confirma por sí sola.
¿Una prueba de heces puede explicar el dolor?
Puede identificar factores biológicos que contribuyen al dolor (p. ej., inflamación, disbiosis), pero el dolor es una experiencia compleja influida por el sistema nervioso entérico y el eje intestino-cerebro. Por eso, el abordaje suele ser multimodal, combinando medidas dietéticas, del estilo de vida y, a veces, apoyo psicológico o farmacológico.
¿Qué papel tiene el estrés si los marcadores de heces están normales?
El estrés puede modular la motilidad y la sensibilidad, empeorando síntomas incluso con marcadores “normales”. Intervenciones sobre el estrés, el sueño y la actividad física pueden mejorar significativamente el bienestar digestivo en ausencia de alteraciones analíticas.
¿Una prueba del microbioma puede guiar el uso de fibra?
Puede orientar el tipo y la cantidad de fibra en función de tolerancia y del perfil microbiano. Por ejemplo, si hay baja diversidad o escasez de productores de butirato, se puede considerar aumentar gradualmente fibras fermentables según tolerancia. La personalización es clave.
¿Cuándo conviene pedir ayuda de un especialista?
Si hay banderas rojas, pérdida de peso, sangrado, dolor nocturno o deterioro funcional significativo, busca valoración médica. También es razonable consultar si los síntomas persisten pese a cambios iniciales o si necesitas una guía clara para interpretar pruebas y planificar intervenciones.
Consideraciones finales: ¿Por qué entender tu microbioma puede marcar la diferencia?
En ausencia de un marcador único para el SII, la combinación de criterios clínicos y pruebas complementarias bien elegidas aporta la mayor claridad. Comprender tu microbioma no reemplaza el diagnóstico médico, pero ofrece una ventana singular a tu fisiología digestiva: diversidad, equilibrio, vías metabólicas y posibles desequilibrios. Esta perspectiva facilita decisiones informadas, reduce el ensayo y error interminable, y respeta la variabilidad biológica entre personas.
Para quienes valoran profundizar en su biología intestinal, una prueba de microbioma con interpretación puede ser una herramienta educativa que acompañe el plan clínico. Si deseas explorar cómo se presenta un informe práctico orientado a decisiones dietéticas, puedes revisar esta opción de análisis de microbioma con recomendaciones. Úsala como complemento, nunca como sustituto de una evaluación profesional cuando sea necesaria.
Conclusión
La prueba de heces para el SII no revela los síntomas ni confirma el diagnóstico por sí sola. Su fortaleza reside en descartar procesos inflamatorios o infecciosos y en perfilar el ecosistema intestinal para comprender factores que podrían contribuir a los síntomas. En un campo con alta variabilidad individual, el estudio del microbioma aporta contexto y abre vías de personalización prudente. La clave está en integrar datos biológicos con experiencia clínica y objetivos personales, buscando un plan equilibrado, sostenible y centrado en la persona.
Si te interesa ampliar tu comprensión práctica del microbioma y cómo puede apoyar tu bienestar digestivo, puedes consultar una prueba de microbioma con guía nutricional y discutir los resultados con un profesional de salud intestinal.
Puntos clave para llevar contigo
- El SII se diagnostica clínicamente; no existe un único marcador fecal confirmatorio.
- Las pruebas de heces no “miden” síntomas, pero sí parámetros biológicos relacionados con ellos.
- Los síntomas no siempre revelan la causa raíz; pueden coexistir múltiples factores.
- El microbioma influye en tránsito, sensibilidad e inflamación de bajo grado, con alta variabilidad individual.
- La calprotectina fecal ayuda a diferenciar procesos inflamatorios de trastornos funcionales.
- La evaluación del microbioma puede identificar disbiosis y guiar intervenciones personalizadas.
- Evita sobreinterpretar un único hallazgo; correlaciona siempre con la clínica.
- Un plan efectivo integra hábitos, nutrición, manejo del estrés y, cuando procede, apoyo profesional.
Preguntas y respuestas rápidas
¿El SII se ve en una prueba de heces?
No de forma directa. Las pruebas de heces ayudan a descartar otras condiciones y a comprender el entorno intestinal, pero el diagnóstico de SII es clínico y por exclusión razonable de otras causas.
¿Qué diferencia hay entre análisis convencional y pruebas de microbioma?
El análisis convencional suele centrarse en marcadores clínicamente validados (p. ej., calprotectina, patógenos). Las pruebas de microbioma describen composición y potencial funcional de la comunidad microbiana, brindando una visión más ecológica del intestino.
¿Cuándo tiene sentido pedir una prueba de microbioma?
Cuando persisten síntomas pese a medidas iniciales, hay antecedentes que sugieran disbiosis, o se busca personalizar estrategias. Siempre debe integrarse con la evaluación clínica.
¿Los resultados cambian rápido con la dieta?
Algunos cambios microbianos pueden observarse en semanas, pero las adaptaciones estables suelen requerir más tiempo y constancia. Es preferible evaluar tendencias a medio plazo.
¿La ausencia de inflamación descarta todos los problemas?
No. Una calprotectina normal descarta inflamación significativa, pero no excluye SII ni otros trastornos funcionales. Pueden existir alteraciones de motilidad o sensibilidad sin inflamación marcada.
¿Puedo usar la prueba para elegir suplementos?
Puede orientar decisiones, pero es recomendable priorizar hábitos y nutrición. La elección de suplementos debe ser prudente y, si es posible, supervisada por un profesional con experiencia.
¿El estrés puede “falsear” los resultados?
El estrés no altera directamente los marcadores básicos, pero sí influye en síntomas y motilidad. Por ello, su manejo es parte esencial del abordaje integral.
¿Hay un perfil microbiano “ideal” para todos?
No. La diversidad y la funcionalidad tienden a asociarse con resiliencia, pero el “equilibrio” es personal y dinámico. Lo óptimo depende de genética, dieta, entorno y estilo de vida.
¿Las pruebas de heces detectan intolerancias alimentarias?
No de forma directa. Pueden sugerir fermentación aumentada o disbiosis, pero las intolerancias suelen evaluarse con pruebas específicas o protocolos dietéticos controlados.
¿Es útil repetir la prueba tras cambiar la dieta?
Sí, si el objetivo es medir tendencias y correlacionarlas con evolución clínica. Suele tener sentido esperar varias semanas o meses antes de repetir.
¿Puedo tener SII y otra condición a la vez?
Es posible. Por eso, la valoración médica inicial y la vigilancia de banderas rojas son importantes. La coexistencia de factores exige un plan individualizado.
¿Una prueba negativa de patógenos descarta causas infecciosas?
Reduce la probabilidad, pero depende del panel y del momento de la toma. En casos complejos, el clínico puede considerar pruebas adicionales u otros enfoques diagnósticos.
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