La conservación tradicional china reúne técnicas como la fermentación, la salazón, el secado, el encurtido y la conservación en azúcar. Además de prolongar la duración de los alimentos, estas prácticas han dado forma a sabores y especialidades regionales. No todos los alimentos conservados son fermentados y cuánto duran depende del método y de las condiciones de almacenamiento.
Cómo surgieron y evolucionaron las técnicas de conservación en China
Antes de la refrigeración moderna, conservar alimentos permitía aprovechar los excedentes de temporada y guardar provisiones para el invierno o para periodos de escasez. Con el tiempo, prácticas cotidianas de conservación también pasaron a formar parte de las tradiciones culinarias y de los sabores regionales.
El clima, los ingredientes disponibles y las costumbres locales influyeron en las técnicas utilizadas, que varían entre productos y lugares. El zha cai, el suan cai, el doubanjiang y el lap cheong —una salchicha curada— son algunos ejemplos de alimentos asociados con esta diversidad.
Métodos tradicionales: fermentación, salazón, secado y conservación en azúcar
Las técnicas de conservación no son intercambiables: pueden modificar los alimentos de distintas maneras y, en algunos casos, combinarse. Estas son algunas de las más habituales:
- Fermentación: microorganismos transforman componentes del alimento y desarrollan sabores característicos. Se utiliza en verduras como el suan cai y en pastas como el doubanjiang.
- Salazón y curado: la sal ayuda a limitar el deterioro y se emplea, por ejemplo, en el pescado salado y las salchichas curadas. Algunos de estos productos pueden contener bastante sodio.
- Secado o deshidratación: reducir la humedad ayuda a conservar alimentos como los hongos shiitake y las gambas secas.
- Conservación en azúcar: las concentraciones elevadas de azúcar reducen el agua disponible en frutas escarchadas o conservadas.
- Encurtido en vinagre: la acidificación conserva alimentos, pero no implica necesariamente fermentación.
El nombre de un alimento no siempre revela por sí solo cómo se procesó; las técnicas y los ingredientes pueden variar según el producto.
Alimentos conservados chinos y diferencias entre zha cai y suan cai
La variedad incluye verduras fermentadas, pastas y legumbres fermentadas, pescado salado, embutidos curados, hongos secos y frutas conservadas. El doubanjiang y el douchi son otros ejemplos de productos fermentados, mientras que el lap cheong es una salchicha curada.
- Suan cai: verduras fermentadas; según la variedad, pueden utilizarse hojas de mostaza, col u otras verduras.
- Zha cai: tallo de mostaza conservado y condimentado, con variantes regionales.
- Otros ejemplos: pastas de soja fermentadas, pescado salado, salchichas curadas y hongos secos.
¿En qué se diferencian el zha cai y el suan cai?
El zha cai se prepara a partir del tallo de mostaza, mientras que muchas variedades de suan cai se elaboran con verduras de hoja. El zha cai se asocia especialmente con Sichuan, aunque las recetas y los ingredientes no son uniformes. El sabor y el grado de salinidad de ambos dependen de la preparación y del producto concreto.
Cuánto duran los alimentos conservados y qué influye en su almacenamiento
No existe un plazo único para todos los alimentos conservados. La duración depende del método, la receta, el procesamiento, el envase y de si el producto está abierto o necesita refrigeración. Que un alimento esté fermentado, salado, seco o encurtido no garantiza por sí solo que pueda conservarse indefinidamente.
- Comprueba la fecha y las instrucciones del envase.
- Sigue las condiciones de almacenamiento indicadas por el fabricante, especialmente después de abrir el producto.
- No extrapoles la duración de un alimento a otro producto o método de conservación.
En las preparaciones caseras, las condiciones pueden diferir de las de un producto comercial envasado. Si no se dispone de indicaciones específicas fiables, no conviene asumir un plazo de conservación.
Qué tener en cuenta sobre fermentación, ingredientes y salud
No todos los alimentos conservados contienen microorganismos vivos: el secado, la salazón y la conservación en azúcar no equivalen a la fermentación, y el procesamiento o la pasteurización pueden afectar a los cultivos vivos. Por tanto, la fermentación no garantiza que el producto final contenga microorganismos vivos ni que todos los fermentados tengan las mismas características.
La cantidad de sal o azúcar varía mucho entre productos. Puede ser útil tener en cuenta su contenido y la frecuencia con que se consumen dentro del conjunto de la alimentación, sin asumir que todos tienen la misma composición o efecto. La investigación sobre alimentos fermentados y salud intestinal no permite afirmar que todos mejoren la diversidad del microbioma ni que produzcan el mismo efecto en todas las personas.
Los alimentos conservados forman parte de tradiciones culinarias diversas, pero no sirven por sí solos para diagnosticar o tratar problemas de salud. Una prueba comercial del microbioma tampoco determina por sí sola qué alimentos debe consumir una persona.