What infections raise calprotectin? - InnerBuddies

¿ Qué infecciones elevan el calprotectina?

Descubre qué infecciones pueden elevar los niveles de calprotectina y aprende cómo este marcador ayuda en el diagnóstico. Obtén información esencial para entender mejor tu salud.

Este artículo explica de forma clara qué infecciones pueden elevar la calprotectina fecal, cómo distinguirlas de otras causas de inflamación intestinal y qué papel juegan las pruebas del microbioma para orientar el diagnóstico y el tratamiento. Responderemos a preguntas clave: qué es la calprotectina, cuándo preocuparse por niveles altos y cómo interpretar resultados ante diarreas agudas o crónicas. También detallamos la relación entre patógenos comunes y elevaciones de este marcador, además de estrategias basadas en evidencia para mejorar el equilibrio microbiano. Si te interesan los “calprotectin infections”, aquí encontrarás una guía práctica para comprender este biomarcador, elegir la evaluación adecuada y decidir próximos pasos junto con tu profesional de la salud.

Quick Answer Summary

  • La calprotectina fecal es un marcador de inflamación intestinal; valores elevados indican activación neutrofílica en la mucosa.
  • Infecciones bacterianas (Campylobacter, Salmonella, Shigella, Clostridioides difficile) suelen elevarla de forma significativa, a veces por encima de 200–500 μg/g.
  • Parásitos (Giardia, Entamoeba histolytica) también pueden elevarla; en infecciones virales (norovirus, rotavirus) el aumento suele ser moderado y transitorio.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (EII), uso de AINEs, diverticulitis, pólipos y cáncer colorrectal pueden elevarla sin que exista infección.
  • Valores por debajo de 50 μg/g suelen ser normales en adultos; entre 50–200 μg/g es zona gris; por encima de 200 μg/g sugiere inflamación significativa.
  • Las pruebas del microbioma identifican patógenos y disbiosis; la calprotectina evalúa el grado de inflamación en paralelo.
  • Usa una combinación de clínica, patógenos por PCR y calprotectina para diferenciar infección aguda de EII.
  • Un test del microbioma intestinal puede detectar bacterias patógenas y desequilibrios útiles para el plan terapéutico.

Introducción

La calprotectina fecal es uno de los biomarcadores más usados para evaluar la inflamación del intestino. Se trata de una proteína abundante en neutrófilos que, ante daño o agresión de la mucosa, se libera en la luz intestinal y se excreta en las heces. Por ello, niveles elevados se asocian a procesos inflamatorios orgánicos del tubo digestivo, desde infecciones entéricas a enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y otras afecciones. La pregunta que guía este artículo es concreta: ¿qué infecciones elevan la calprotectina? La respuesta implica entender los mecanismos inmunitarios, las diferencias entre agentes infecciosos y las particularidades clínicas de la diarrea aguda frente a la crónica. Asimismo, es relevante comprender lo que la calprotectina no puede decir por sí sola y cómo combinarla con pruebas de patógenos y análisis del microbioma para tener una visión integral. En este contexto, las pruebas modernas del microbioma intestinal —incluidas las basadas en secuenciación y qPCR— permiten identificar bacterias, virus y parásitos asociados a inflamación, además de cambios en la diversidad microbiana que pueden perpetuar síntomas. Así, la evaluación de “calprotectin infections” debe ser multimodal: clínica y antecedentes, biomarcadores (calprotectina, lactoferrina), microbiología (cultivo o PCR para patógenos), y, cuando el cuadro lo amerita, imagen o endoscopia. En las próximas secciones, revisaremos qué infecciones típicamente elevan la calprotectina, cómo interpretarla por rangos, cómo la disbiosis influye en la respuesta inflamatoria y qué opciones prácticas existen para medir, actuar y monitorear resultados, incluyendo cuándo es lógico recurrir a una prueba del microbioma para tomar decisiones fundamentadas.

1. ¿Qué son las pruebas de microbioma intestinal y cómo pueden detectar infecciones por calprotectina?

Las pruebas de microbioma intestinal evalúan la composición de microorganismos en el intestino, principalmente bacterias, pero también arqueas, hongos y virus en algunos paneles avanzados. Su objetivo es ofrecer un mapa de la diversidad y abundancia relativa de microbios, detectar patógenos o señales de disbiosis y, con base en ello, sugerir intervenciones personalizadas en dieta y estilo de vida. La calprotectina fecal, por su parte, no identifica microbios ni diagnostica una especie concreta: es un marcador de inflamación orgánica que se eleva cuando hay infiltración neutrofílica en la mucosa intestinal. Por lo tanto, hablar de “infecciones por calprotectina” es un atajo lingüístico para referirse a infecciones entéricas que cursan con elevación de calprotectina por la respuesta inflamatoria que inducen. En condiciones infecciosas bacterianas invasivas como las producidas por Campylobacter jejuni, Salmonella spp., Shigella spp. o Clostridioides difficile, se observa con frecuencia una elevación marcada de la calprotectina, en ocasiones por encima de 200–500 μg/g. En parásitos como Giardia lamblia y Entamoeba histolytica, también se reporta aumento, aunque su magnitud puede variar según la carga parasitaria y la agresión epitelial. En infecciones virales (norovirus, rotavirus, adenovirus entéricos), la calprotectina puede elevarse de manera transitoria y en menor grado, reflejando inflamación más superficial o un curso autolimitado.

¿Dónde entran las pruebas del microbioma? Las más completas integran dos aproximaciones: tecnológicas de secuenciación (p. ej., 16S rRNA para bacterias) para perfilar comunidades y, cuando está disponible, paneles de qPCR que detectan genes diana de patógenos específicos. La combinación es útil, pues un perfil de disbiosis significativo puede explicar síntomas persistentes posinfección (como el síndrome de intestino irritable posinfeccioso) incluso cuando la infección aguda ya se resolvió. Además, una PCR positiva para toxina de C. difficile o un panel que identifique Campylobacter en contexto de diarrea y calprotectina elevada aumenta la probabilidad de que la inflamación se deba a infección activa. Por el contrario, si la calprotectina está alta sin identificar patógenos, debe considerarse EII, fármacos (AINEs), diverticulitis, pólipos o neoplasia, entre otras causas. En suma, la calprotectina señala el “fuego” inflamatorio y el análisis del microbioma ayuda a señalar el “por qué” y el “quién”. Herramientas accesibles como el test del microbioma intestinal pueden orientar intervenciones de precisión al tiempo que se monitoriza la calprotectina para evaluar respuesta.

2. Beneficios de las pruebas de microbioma para entender tu salud digestiva

Los beneficios de analizar el microbioma tras un episodio de diarrea aguda o crónica con calprotectina elevada son múltiples y trascienden la simple detección de patógenos. En primer lugar, conocer la composición bacteriana —incluida la diversidad alfa (riqueza y uniformidad) y la proporción de grupos funcionales como Firmicutes y Bacteroidetes— permite correlacionar síntomas con patrones de disbiosis. Un descenso marcado en diversidad puede acompañar daños mucosos, dietas restrictivas, tratamientos antibióticos y procesos inflamatorios. En segundo lugar, muchos paneles incluyen qPCR para patógenos bacterianos y parásitos representantes (C. difficile, Campylobacter, Salmonella, Shigella, STEC, Giardia, Entamoeba), lo que facilita establecer si la calprotectina elevada coexiste con un agente causal detectable. En tercer lugar, los informes modernos incorporan funciones inferidas (metabolismo de ácidos biliares, producción potencial de butirato) o indicadores indirectos de inflamación y permeabilidad, ofreciendo pistas de mecanismos perpetuadores de síntomas.

Entender estos elementos tiene consecuencias prácticas. Si se detecta C. difficile toxigénico con calprotectina alta, la prioridad es tratar la infección y reevaluar biomarcadores. Si, por el contrario, no se hallan patógenos y la calprotectina supera 200–250 μg/g de forma sostenida, debe considerarse seriamente una EII y derivar para colonoscopia. Cuando la calprotectina está en zona gris (50–200 μg/g) y hay signos de disbiosis o sobrecrecimiento de potenciales patobiontes (p. ej., aumento de Enterobacteriaceae), estrategias dietéticas y probióticas dirigidas pueden reducir la inflamación de bajo grado y normalizar el marcador. En cuadros posinfecciosos, la microbiota puede quedar empobrecida en productores de butirato (Faecalibacterium prausnitzii, Roseburia), lo que mantiene una barrera epitelial vulnerable; aquí, intervenciones con fibra fermentable, prebióticos y probióticos de respaldo ayudan a restaurar función. Un análisis riguroso del microbioma se integra, además, con factores del huésped: fármacos (AINEs, IBP), estrés, sueño y actividad física, todos moduladores del ecosistema intestinal. Cuando se combina el seguimiento de calprotectina con cambios personalizados sugeridos por un kit de microbioma, se obtienen métricas objetivas para medir el impacto de las intervenciones y decidir si se necesita escalamiento diagnóstico o terapéutico.

3. Técnicas y métodos utilizados en el análisis del microbioma intestinal

Las principales metodologías incluyen la secuenciación del gen 16S rRNA para bacterias, la metagenómica shotgun (que capta bacterias, arqueas, virus y hongos con mayor resolución) y ensayos de qPCR dirigidos a genes específicos de patógenos o funciones. La secuenciación 16S ofrece un panorama de composición a nivel de género, con información útil sobre diversidad y desequilibrios, a un costo relativamente accesible. La metagenómica, más costosa, identifica especies y a menudo genes de virulencia o resistencia antimicrobiana, proporcionando una visión funcional más rica. La qPCR, por su parte, es altamente sensible y específica para objetivos conocidos (toxina tcdB de C. difficile, ipaH de Shigella, genes de toxinas Shiga), convirtiéndose en el estándar para el cribado rápido de patógenos en heces. En el contexto de calprotectina elevada, la combinación de un panel de patógenos por qPCR y un perfil global 16S puede responder a dos preguntas a la vez: “¿hay infección activa?” y “¿cómo ha quedado el ecosistema tras la agresión?”


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La toma de muestra fecal es no invasiva; se recomienda evitar antibióticos, probióticos de alta dosis y AINEs varios días previos si el médico lo permite, ya que pueden alterar el resultado. Es importante seguir instrucciones de recolección y conservación (estabilizadores, cadena de frío cuando corresponda) para preservar el material genético. En cuanto a fiabilidad, la reproducibilidad de 16S es buena a nivel de tendencias de comunidad, aunque pequeñas variaciones técnicas pueden afectar abundancias relativas; por eso, la interpretación clínica debe ser integrada y no absolutista. La qPCR tiene gran validez para patógenos, pero una positividad sin clínica compatible puede indicar portación o colonización: por ejemplo, C. difficile toxigénico en ausencia de diarrea sugiere colonización más que infección, lo cual no explicaría una calprotectina elevada por sí solo. Finalmente, los tiempos: muchos servicios devuelven resultados en 1–3 semanas; esto permite monitorización seriada (antes y después de una intervención) para evaluar correlación con cambios de calprotectina y síntomas. Elegir una solución consolidada y con respaldo interpretativo, como la prueba del microbioma de InnerBuddies, puede facilitar la toma de decisiones clínicas y nutricionales con informes claros y recomendaciones aplicables.

4. ¿Qué revela la prueba de microbioma sobre las infecciones por calprotectina y otras afecciones?

La lectura cruzada entre resultados del microbioma y calprotectina abre una ventana útil para el razonamiento clínico. En primer lugar, las infecciones bacterianas invasivas que tienden a elevar más la calprotectina suelen acompañarse de señales en el panel: detección de Campylobacter, Salmonella, Shigella/enteroinvasiva, STEC o C. difficile toxigénico. Tales patógenos generan daño epitelial directo, desencadenando infiltración de neutrófilos y liberación de calprotectina. En segundo lugar, parásitos como Giardia o Entamoeba histolytica pueden ocasionar inflamación y elevaciones moderadas a altas, sobre todo cuando hay afectación de mucosa y malabsorción; la qPCR parasitaria es clave. En tercer lugar, las infecciones virales, si bien generan diarrea, a menudo muestran calprotectina menos elevada y un curso autolimitado, aunque la variabilidad individual existe. En cuarto lugar, cuando no hay patógenos y la calprotectina es persistentemente alta, el microbioma puede mostrar una “firma inflamatoria”: baja diversidad, descenso de butirato-productores (Faecalibacterium, Roseburia) y aumento de Enterobacteriaceae, rasgos asociados a EII y a permeabilidad intestinal aumentada. Este patrón, unido a calprotectina >200–250 μg/g, aumenta la sospecha de EII, requiriendo colonoscopia con biopsias para confirmar Crohn o colitis ulcerosa.

Más allá de infecciones y EII, la calprotectina puede elevarse por diverticulitis, isquemia intestinal, pólipos avanzados y neoplasias; en estos escenarios, el microbioma puede reflejar disbiosis relacionada con inflamación local, incluyendo sobrecrecimiento de bacterias proinflamatorias, aunque no es diagnóstico por sí solo. En la práctica, conviene usar la calprotectina por rangos: en adultos, <50 μg/g sugiere ausencia de inflamación orgánica; 50–200 μg/g es área gris (repetir y correlacionar); >200–250 μg/g indica inflamación significativa; >500–600 μg/g, alta probabilidad de EII activa o colitis infecciosa severa. La edad importa: lactantes pueden exhibir valores basales más altos; siempre interpretar por contexto. También considerar fármacos: los AINEs y, en menor grado, los IBP, pueden elevar calprotectina. La fortaleza de una evaluación basada en microbioma es que, al lado de la cifra, aporta candidatos causales y abre opciones de intervención: erradicación dirigida si hay patógeno, o estrategias de restauración ecológica si domina la disbiosis. En este sentido, informes accionables provenientes de herramientas como el test del microbioma intestinal pueden simplificar el camino entre un número alto de calprotectina y un plan terapéutico personalizado.

5. Cómo prepararse para una prueba de microbioma y qué esperar del proceso

Prepararte para una prueba de microbioma implica optimizar la calidad de la muestra sin distorsionar tu realidad biológica. Salvo indicación médica, evita antibióticos al menos 2–4 semanas previas, y limita probióticos de alta dosis 7–14 días antes; ambos pueden alterar considerablemente el perfil. Si tu médico lo autoriza, suspender temporalmente AINEs y considerar el momento del ciclo de síntomas también ayuda a interpretar resultados (p. ej., recoger durante un brote si la pregunta es inflamación activa). Lee con detalle las instrucciones: higiene, no contaminar con orina o agua, usar el medio estabilizador provisto, sellar el tubo y enviarlo pronto. El tiempo de respuesta suele ser de 1 a 3 semanas. En paralelo, si la calprotectina es parte de la evaluación, coordina su toma con unos días de diferencia razonable para poder relacionar datos: idealmente, dentro de la misma ventana clínica. Durante la espera, lleva un diario breve de síntomas, dieta, fármacos y deposiciones; estos metadatos son valiosos al interpretar patrones.

Al recibir los resultados, espera varios tipos de información: índices de diversidad, abundancias relativas de taxones clave, presencia/ausencia de patógenos por qPCR, y a veces funciones microbianas inferidas (metabolismo de fibras, polifenoles, ácidos biliares). Un informe bien presentado destacará alteraciones relevantes y su posible repercusión clínica: p. ej., baja abundancia de Faecalibacterium (asociada a salud de mucosa), aumento de Proteobacteria (vinculado a inflamación), o detección de C. difficile con genes de toxina. Reúne estos datos con tu calprotectina: si esta está elevada y hay patógeno, prioriza manejo infeccioso; si está elevada sin patógeno, evalúa EII y otras causas; si está levemente elevada con disbiosis, enfoca en terapia de restauración (dieta, prebióticos, probióticos). Finalmente, pacta con tu profesional de la salud un plan de seguimiento: repetir calprotectina a 6–12 semanas tras la intervención y considerar un control del microbioma para objetivar mejora. Esta ruta, apoyada por servicios confiables como la prueba del microbioma de InnerBuddies, te permite transformar datos en decisiones.

6. Estrategias para mejorar tu microbioma intestinal tras la prueba

Una vez identificado el patrón, las estrategias deben priorizar la causa: tratar la infección activa, reducir la inflamación y restaurar la ecología. Si se confirma un patógeno bacteriano o parásito, sigue la pauta antibiótica o antiparasitaria basada en guías; evita tratamientos empíricos prolongados sin confirmación, ya que pueden empeorar la disbiosis y perpetuar síntomas. Tras la resolución, enfoca la reconstrucción: introduce fibra fermentable gradualmente (inulina, FOS, GOS, almidón resistente) para alimentar productores de butirato, cruciales para la integridad de la barrera. Considera probióticos con evidencia en diarrea asociada a antibióticos y C. difficile (p. ej., Saccharomyces boulardii) y cepas específicas de Lactobacillus/Bifidobacterium con respaldo clínico en SII posinfeccioso. Ajusta grasas (moderación de saturadas), prioriza polifenoles (frutos rojos, té verde, cacao), y asegura proteínas de calidad. Reduce ultraprocesados, emulsionantes y exceso de azúcares libres, ya que alteran la microbiota y favorecen la inflamación de bajo grado. El sueño adecuado y la gestión del estrés modulan el eje intestino-cerebro y la función inmune; la actividad física regular se asocia con mayor diversidad microbiana.

Si la calprotectina está en zona gris y hay síntomas, prueba un enfoque escalonado de 8–12 semanas: dieta antiinflamatoria rica en plantas, fibra soluble, omega-3, y exclusión temporal de desencadenantes personales (lactosa, FODMAPs altos, según tolerancia), reintroduciendo de forma sistemática para no empobrecer la diversidad. En EII, individualiza según fase: en actividad, las fibras insolubles pueden irritar, mientras que caldos, féculas suaves y prebióticos de baja dosis pueden ser mejor tolerados; cuando se logre remisión, reexpande la fibra y diversidad dietética. Monitoriza con calprotectina para objetivar respuesta; un descenso sostenido sugiere éxito de la estrategia. Si persiste elevación >200–250 μg/g sin infección, o si aparecen signos de alarma (sangre, pérdida de peso, fiebre, anemia), no retrases la evaluación endoscópica. Integra suplementos con evidencia (vitamina D si déficit, zinc para reparación mucosa de corto plazo) y evita “megadosis” no probadas. El objetivo no es un “microbioma perfecto” sino un entorno resiliente y compatible con tus necesidades clínicas y personales. Todo plan gana robustez cuando se fundamenta en datos objetivos de un análisis de microbiota y en un seguimiento de calprotectina alineado con la sintomatología.

7. Casos reales y testimonios: historias de éxito con pruebas de microbioma

Imagina el caso de una mujer de 34 años con diarrea acuosa, dolor cólico y calprotectina de 420 μg/g. Un panel de patógenos detecta Campylobacter; se indica manejo antibiótico breve y medidas de hidratación. Tres semanas después, la diarrea cede y la calprotectina cae a 85 μg/g, aún en zona gris. Un análisis de microbioma revela baja diversidad y caída de Faecalibacterium; se implementa un programa gradual de fibra fermentable, S. boulardii por 4 semanas y una pauta de reintroducción de alimentos. A las 10 semanas, calprotectina en 35 μg/g y resolución sintomática. Segundo ejemplo: varón de 52 años con diarrea intermitente, urgencia y pérdida de peso leve; la calprotectina marca 680 μg/g. El panel no muestra patógenos; el microbioma evidencia disbiosis proinflamatoria. Se realiza colonoscopia confirmando colitis ulcerosa; con terapia estándar, la calprotectina desciende y el perfil microbiano mejora gradualmente con dieta rica en fibra y reducción de ultraprocesados. Tercer caso: mujer de 28 años postgastroenteritis viral con calprotectina 110 μg/g; PCR negativa a patógenos, microbioma con discreta disminución de diversidad. Intervenciones dietéticas y probióticas logran normalizar calprotectina y síntomas en 6 semanas.

Estos relatos ilustran principios clave: usar calprotectina para priorizar sospecha de inflamación orgánica; confirmar o descartar infección con pruebas moleculares; y aprovechar el análisis del microbioma para diseñar una ruta de rehabilitación ecológica. También enseñan a no sobrerreaccionar ante cifras aisladas: la tendencia serial y la correlación clínica mandan. Un caso adicional: varón de 67 años con calprotectina de 300 μg/g y estreñimiento crónico; la pesquisa endoscópica descubre pólipos avanzados que, tras resección, normalizan el marcador. Sin infección, el microbioma sugiere sobrecrecimiento de potenciales patobiontes; la intervención dietética a largo plazo cimenta una microbiota más estable. Finalmente, una estudiante universitaria con recurrencias de C. difficile y calprotectina oscilante entre 200–400 μg/g se beneficia de un enfoque integrador: tratamiento dirigido, verificación de erradicación, y un plan alimentario y probiótico que equilibra el ecosistema, reduciendo recaídas. En todos estos caminos, contar con un informe práctico y un acompañamiento estructurado —como el que brindan soluciones tipo prueba del microbioma con asesoramiento— facilita convertir resultados en decisiones sostenibles.

8. Conclusión: La importancia de las pruebas de microbioma para un cuidado integral de tu salud

Responder a la pregunta “¿qué infecciones elevan la calprotectina?” exige articular biología, clínica y tecnología. Las infecciones bacterianas invasivas y C. difficile están entre las principales elevadoras; los parásitos, en particular Giardia y Entamoeba histolytica, también pueden producir incrementos relevantes; los virus suelen cursar con alzas más modestas. Sin embargo, la calprotectina no es un test de patógenos: su fortaleza reside en discriminar inflamación orgánica frente a trastornos funcionales, y en guiar el grado de urgencia diagnóstica. Ahí es donde las pruebas del microbioma añaden valor: detectar el “quién” y el “cómo” detrás de la inflamación, describir el impacto ecológico de una infección y señalar rutas para restaurar equilibrio. La integración de ambas permite decisiones más precisas, desde iniciar un antimicrobiano hasta ajustar la dieta y monitorizar remisión con biomarcadores. Para los pacientes, esto se traduce en itinerarios más cortos hacia el diagnóstico correcto y planes terapéuticos con seguimiento objetivo.

En la práctica, un abordaje escalonado funciona bien: si hay diarrea aguda con sangre, fiebre o dolor intenso, evalúa patógenos y calprotectina; si la calprotectina es muy alta sin patógenos, prioriza la evaluación endoscópica para EII u otras causas; si la calprotectina está en zona gris, considera repetir y correlacionar con disbiosis y respuesta a intervenciones de bajo riesgo. Independientemente del punto de partida, entender tu ecosistema intestinal ofrece pistas para mantener la salud a largo plazo: dieta rica en variedad vegetal, sueño, movimiento y manejo del estrés son cimientos no negociables. Complementa estas bases con herramientas diagnósticas robustas, informes inteligibles y asesoría profesional que traduzcan datos en acciones. Al final, la pregunta sobre infecciones y calprotectina es una puerta de entrada a algo mayor: una medicina digestiva de precisión, donde desde un marcador fecal hasta un perfil microbiano se integran en favor de tu bienestar, con el soporte de soluciones prácticas y orientadas a la acción como un buen análisis del microbioma.

Key Takeaways

  • La calprotectina fecal es un marcador de inflamación intestinal; no identifica patógenos, pero señala gravedad.
  • Las bacterias invasivas (Campylobacter, Salmonella, Shigella) y C. difficile elevan notablemente la calprotectina.
  • Parásitos como Giardia y Entamoeba histolytica también pueden producir alzas; los virus, elevaciones más moderadas.
  • Valores >200–250 μg/g apoyan inflamación orgánica; >500–600 μg/g sugieren infección severa o EII activa.
  • Otras causas no infecciosas incluyen EII, AINEs, diverticulitis, pólipos y cáncer colorrectal.
  • Las pruebas del microbioma y la qPCR para patógenos complementan la calprotectina para precisar diagnóstico.
  • La restauración del microbioma tras infección reduce síntomas y puede normalizar la calprotectina.
  • El seguimiento seriado del marcador es clave para evaluar respuesta a tratamiento.

Q&A

1) ¿Qué es la calprotectina fecal y por qué se eleva?
Es una proteína abundante en neutrófilos que se libera al lumen intestinal durante la inflamación. Se eleva cuando hay daño de la mucosa y activación inmune, como en infecciones, EII y otras colitis orgánicas.

2) ¿Qué infecciones elevan más la calprotectina?
Las bacterianas invasivas (Campylobacter, Salmonella, Shigella) y Clostridioides difficile suelen producir elevaciones marcadas. Algunos parásitos, como Giardia y Entamoeba histolytica, también pueden elevarla de forma significativa.

3) ¿Los virus también elevan la calprotectina?
Sí, pero típicamente en menor grado y de manera transitoria. Norovirus y rotavirus pueden producir aumentos moderados, que suelen resolverse con la infección.


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4) ¿Qué valores se consideran normales o anormales?
En adultos, <50 μg/g suele considerarse normal; 50–200 μg/g es zona gris; >200–250 μg/g indica inflamación relevante; >500–600 μg/g sugiere alta actividad inflamatoria. La interpretación depende de la clínica y la edad.

5) ¿Cómo diferenciar infección de EII con calprotectina?
No es posible solo con calprotectina; se requiere clínica y pruebas de patógenos (qPCR/cultivo). Si no hay patógenos y la calprotectina es alta persistente, se debe evaluar EII con endoscopia.

6) ¿Los AINEs pueden elevar la calprotectina?
Sí, el uso de AINEs puede irritar la mucosa y elevarla. Se recomienda considerar esta posibilidad al interpretar resultados y, si es factible, reevaluar tras suspenderlos.

7) ¿Para qué sirve una prueba de microbioma si ya tengo calprotectina alta?
Para identificar patógenos y mapear disbiosis que perpetúe síntomas. Además, orienta intervenciones dietéticas y probióticas y permite medir cambios con el tiempo.

8) ¿Cuándo debo repetir la calprotectina?
Tras una intervención o al resolver una infección, repetir en 6–12 semanas ayuda a confirmar normalización. En EII, el seguimiento seriado guía ajustes terapéuticos.

9) ¿Puede una colonización sin síntomas explicar calprotectina alta?
Generalmente no; la colonización por patógenos como C. difficile sin diarrea rara vez se asocia a elevaciones marcadas. Es crucial correlacionar con clínica.

10) ¿Qué estrategias ayudan a normalizar calprotectina postinfección?
Tratar la causa, luego restaurar el ecosistema con fibra fermentable, prebióticos y probióticos con evidencia. Dieta antiinflamatoria y control de factores de estilo de vida son fundamentales.

11) ¿El SII eleva la calprotectina?
El síndrome del intestino irritable suele cursar con calprotectina normal. Una elevación persistente obliga a descartar afecciones orgánicas.

12) ¿La edad influye en la interpretación?
Sí; lactantes y niños pequeños pueden presentar valores más altos. Los puntos de corte deben ajustarse al grupo etario y contexto clínico.

13) ¿Es mejor cultivo o qPCR para patógenos?
La qPCR ofrece rapidez y sensibilidad para muchos patógenos; el cultivo aún es útil en brotes y para resistencia. A menudo se usan de forma complementaria.

14) ¿Cuándo considerar endoscopia?
Si hay calprotectina alta persistente sin patógenos, signos de alarma o sospecha de EII/neoplasia. La endoscopia con biopsias confirma diagnóstico y extensión.

15) ¿Puede el estrés influir en calprotectina?
El estrés no eleva directamente la calprotectina como una infección, pero puede exacerbar síntomas y modular la función inmune. Gestionarlo contribuye a la recuperación global.

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