What is neurogenic bowel dysfunction? - InnerBuddies

¿En qué consiste la disfunción intestinal neurogénica?

Descubre qué es la disfunción intestinal neurogénica, sus síntomas, causas y opciones de tratamiento. Aprende cómo esta condición afecta las señales nerviosas y descubre formas de manejarla y mejorar la calidad de vida.
Disfunción intestinal neurogénica: causas reales, diferencias clave y manejo práctico basado en evidencia Introducción La disfunción intestinal neurogénica es la pérdida del control intestinal por daño neurológico que afecta a personas con lesión medular, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, ictus o neuropatía diabética. El problema va más allá de “comer más fibra y tomar laxantes”: la lesión del eje cerebro‑intestino altera reflejos, motilidad, sensibilidad rectal y la microbiota, generando estreñimiento neurogénico, impactaciones o incontinencia. Esta guía explica con claridad qué está ocurriendo en tu cuerpo, cuándo aparece típicamente (según nivel/ tipo de lesión y fármacos), en qué se diferencia de otras causas de estreñimiento o incontinencia y cómo abordarla con estrategias de manejo intestinal neurogénico y rehabilitación intestinal que siguen el consenso médico. Además, muestra cómo la evaluación del microbioma intestinal puede personalizar la dieta y el uso de probióticos sin sustituir la atención clínica (prueba del microbioma: https://www.innerbuddies.com/es/products/prueba-del-microbioma). Qué está ocurriendo realmente (mecanismo y causa) - Red de control: la defecación depende del sistema nervioso entérico (SNE), parasimpático (S2–S4), simpático (T8–L2) y centros supramedulares. El reflejo rectoanal, el tono del esfínter y el reflejo gastrocólico coordinan la evacuación. - Tipos de intestino neurogénico: - Lesión por encima del cono medular (vía motoneurona superior, “intestino reflejo”): tono anal alto y reflejos conservados; tránsito lento y vaciado difícil, con estreñimiento e impactación, pero menor incontinencia si el programa intestinal es regular. - Lesión del cono/cola de caballo (motoneurona inferior, “intestino arreflejo”): esfínter flácido y reflejos abolidos; alto riesgo de incontinencia y vaciado incompleto. - Enfermedades específicas: - Lesión medular: hasta 80% presentan disfunción; desencadenantes de disreflexia autonómica durante la evacuación en lesiones altas. - Esclerosis múltiple: desmielinización causa hiposensibilidad rectal y disinergia del suelo pélvico. - Parkinson: enlentecimiento del tránsito por disfunción autonómica y acumulación de alfa‑sinucleína. - Trastornos del sistema nervioso autónomo: alteran motilidad y secreciones. - Medicación e inmovilidad: opioides, anticolinérgicos, antiespásticos y antidepresivos empeoran el tránsito; inmovilidad reduce el reflejo gastrocólico. - Microbiota intestinal: la disbiosis tras lesión neurológica reduce la diversidad y los productores de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), con más inflamación y menor motilidad. La prueba del microbioma puede identificar déficits de Bifidobacterium/Lactobacillus o sobrecrecimiento de oportunistas para afinar la intervención dietética y probiótica (https://www.innerbuddies.com/es/products/prueba-del-microbioma). La evidencia es emergente; no diagnostica enfermedades por sí sola. Cuándo suele aparecer este problema - Tras una lesión medular (fase subaguda y crónica), especialmente: - Intestino reflejo: lesiones cervicales/torácicas altas; estreñimiento y episodios de disreflexia durante el programa intestinal. - Intestino arreflejo: lesiones lumbares/cauda equina; escapes fecales y sensación rectal reducida. - Brotes de EM o progresión de Parkinson con mayor lentitud digestiva. - Cambios de medicación (inicio de opioides, anticolinérgicos) o tras cirugías con inmovilización. - Deshidratación, baja ingesta de fibra soluble, cambios bruscos de rutina o viajes. - Señales patrón: - Necesidad de estimulación digital o supositorios para evacuar. - Evacuaciones impredecibles o >3 días sin deposición. - Distensión y heces muy duras (tipo 1–2 de Bristol) o escapes con heces blandas rodeando una impactación. En qué se diferencia de otras condiciones similares - Estreñimiento funcional o SII‑C: reflejos y sensibilidad rectal conservados; no hay diagnóstico neurológico principal. Responden mejor a fibra y entrenamiento defecatorio estándar. - Disinergia defecatoria no neurogénica: alteración de coordinación recto‑esfinteriana, pero sin pérdida de reflejos por lesión. El biofeedback es primera línea. - Incontinencia por daño obstétrico o esfinteriano: lesión periférica focal; distinta del patrón arreflejo difuso. - Estreñimiento inducido por opioides aislado: no hay hallazgos neurológicos; se maneja con laxantes y antagonistas periféricos de opioides. - Íleo agudo/obstrucción: dolor intenso, vómitos, imposibilidad de eliminar gases; urgencia médica. La disfunción neurogénica es crónica y neurológicamente explicable. Formas de abordarlo basadas en evidencia 1) Objetivos y seguimiento - Meta: evacuaciones completas y predecibles 3–7/semana, sin incontinencia ni impactación. - Registra horario, forma de heces (Bristol), maniobras usadas y episodios de escapes. 2) Programa intestinal programado (según tipo) - Intestino reflejo (UMN): - Horario fijo 20–40 min después de comidas para aprovechar el reflejo gastrocólico. - Estimulación digital 10–20 s repetida cada 5–10 min hasta completar. - Supositorios de bisacodilo o glicerina, o mini‑enemas; esperar 15–30 min. - Masaje abdominal en sentido horario; posición con apoyo y flexión de caderas si es posible. - Intestino arreflejo (LMN): - Evacuación manual programada 1–2 veces/día. - Volumen fecal moderado y consistencia moldeable para reducir escapes. - Considerar tapones anales en periodos de riesgo. 3) Dieta e hidratación - Líquidos: 1.5–2.0 L/día salvo contraindicación; distribuidos. - Fibra total 20–30 g/día ajustada a tolerancia. Prioriza fibra soluble (psyllium, avena, inulina) para formar bolo suave; introduce gradualmente para evitar gases. - Almidón resistente (plátano no muy maduro, patata/arroz refrigerados, legumbres) para favorecer AGCC. - Limita fibra insoluble excesiva si hay riesgo de impactación; acompaña siempre de líquidos. - Café y comidas calientes pueden potenciar el reflejo gastrocólico en la mañana. 4) Fármacos - Osmóticos: polietilenglicol (PEG) o lactulosa como base para ablandar heces. - Estimulantes: senósidos o bisacodilo 2–3×/semana si persiste estreñimiento; evitar uso diario crónico sin supervisión. - Supositorios/mini‑enemas durante el programa intestinal. - Revisar y reducir fármacos constipantes (opioides, anticolinérgicos). Valorar antagonistas periféricos de opioides si procede. - Procinéticos (p. ej., prucaloprida) en casos seleccionados bajo criterio médico. 5) Rehabilitación intestinal y técnicas de soporte - Entrenamiento del suelo pélvico y biofeedback en lesiones incompletas o disinergia asociada. - Movilización diaria, inclinación de la cama/sillón, y ejercicios activos o asistidos. - Masaje abdominal, respiración diafragmática, maniobra de toser/valsalva con precaución. - Irrigación transanal (sistemas de agua templada) cuando el programa convencional falla; reduce episodios de incontinencia y tiempo de cuidado. - Neuromodulación sacra o posterior tibial en casos seleccionados (evidencia moderada‑limitada). - Procedimientos de segunda línea: cecostomía/ACE (Malone) o colostomía para casos refractarios con mala calidad de vida. 6) Microbiota: personalización prudente - Considera prebióticos (inulina/FOS) y probióticos con Bifidobacterium y Lactobacillus si hay gases/bloating controlables y estreñimiento persistente; introduce de uno en uno durante 2–4 semanas. - Ajusta la dieta según respuesta y, si se requiere mayor precisión, usa datos de una prueba del microbioma para identificar déficits o sobrecrecimientos y orientar fibra/resistentes, probióticos o, en algunos casos, estrategias antimicrobianas supervisadas (prueba del microbioma: https://www.innerbuddies.com/es/products/prueba-del-microbioma). - La evidencia sugiere beneficio en síntomas y consistencia fecal; evita promesas de “cura”. 7) Prevención de complicaciones - Señales de alarma de impactación: dolor, fugas de heces líquidas, distensión; requiere desimpactación dirigida. - En lesiones altas, monitoriza signos de disreflexia autonómica durante la evacuación (cefalea, sudoración, hipertensión); interrumpe el procedimiento y trata según protocolo. Cuándo buscar consejo profesional - Nuevo dolor abdominal intenso, vómitos, fiebre, sangre en heces, pérdida de peso o ausencia de gases/deposiciones (sospecha de obstrucción/íleo). - Disreflexia autonómica durante el programa intestinal. - Impactaciones recurrentes, fisuras, hemorroides sintomáticas o úlceras por presión. - Empeoramiento súbito de síntomas, cambios neurológicos o efectos adversos de fármacos. - Falta de control sintomático pese a un programa estructurado de 4–6 semanas. Profesionales útiles: medicina de rehabilitación/lesión medular, gastroenterología (motilidad), enfermería estomaterapia, fisioterapia de suelo pélvico, nutrición clínica. Preguntas frecuentes 1) ¿Cuál es la diferencia entre intestino reflejo y arreflejo? - Reflejo (UMN): esfínter tenso, reflejos presentes; estreñimiento e impactaciones. Arreflejo (LMN): esfínter flácido, reflejos abolidos; más incontinencia. El programa intestinal se adapta a cada caso. 2) ¿Qué tipo de fibra es mejor? - La soluble (psyllium, avena, inulina) mejora la consistencia sin aumentar en exceso el volumen. Introduce gradualmente con hidratación adecuada para evitar gases e impactaciones. 3) ¿Sirven los probióticos en la disfunción intestinal neurogénica? - Pueden ayudar en algunos pacientes (estreñimiento, gases). Selecciona cepas con Bifidobacterium/Lactobacillus y evalúa en 2–4 semanas. Evidencia moderada; no sustituyen el programa intestinal. 4) ¿Tiene sentido una prueba del microbioma? - Es útil para personalizar dieta y probióticos cuando hay síntomas persistentes o intolerancias. No diagnostica enfermedades y debe interpretarse junto con la historia clínica (opción: https://www.innerbuddies.com/es/products/prueba-del-microbioma). 5) ¿Qué es la irrigación transanal y cuándo usarla? - Es la instilación de agua templada en el recto/colon distal para vaciar de forma programada. Indicación: fracaso del programa convencional o incontinencia frecuente; reduce tiempos y escapes en muchos pacientes. 6) ¿Existe “cura” para la disfunción intestinal neurogénica? - No hay cura para la lesión neurológica subyacente, pero un manejo estructurado y, si es necesario, intervenciones avanzadas logran control predecible y mejoran de forma importante la calidad de vida.
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