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How to fix bacterial imbalance in the gut? - InnerBuddies

Cómo restaurar el equilibrio de bacterias en el intestino para mejorar la salud intestinal

¿Problemas con el desequilibrio de las bacterias intestinales? Descubre consejos efectivos y estrategias comprobadas para restablecer la salud intestinal de forma natural y volver a sentirte genial. ¡Aprende más ahora!

La salud intestinal influye en casi todos los sistemas del cuerpo: digestión, metabolismo, inmunidad, energía, piel y hasta el estado de ánimo. Este artículo explica qué es el desequilibrio bacteriano (disbiosis), cómo reconocer sus señales y por qué los síntomas por sí solos rara vez revelan la causa raíz. También aprenderás los mecanismos biológicos que conectan microbioma y bienestar, qué factores lo alteran y qué estrategias basadas en evidencia ayudan a restaurar el equilibrio. Finalmente, verás cómo un análisis del microbioma puede aportar una visión personalizada para tomar decisiones informadas y avanzar con seguridad hacia una mejor salud intestinal.

Introducción

La importancia de la salud intestinal y el papel del microbioma

La salud intestinal es la capacidad del tubo digestivo para descomponer, absorber y aprovechar los nutrientes, mantener una barrera mucosa íntegra y comunicarse con el resto del organismo sin generar inflamación crónica. En el centro de este sistema vive el microbioma intestinal: billones de microorganismos (bacterias, arqueas, hongos y virus) que habitan el colon y cooperan en la digestión de fibras, la producción de vitaminas, la regulación del sistema inmune y el metabolismo de compuestos bioactivos. Cuando este ecosistema permanece diverso, estable y funcional, contribuye a un equilibrio digestivo robusto y una respuesta inmunitaria regulada. En cambio, los desequilibrios pueden favorecer síntomas digestivos, sensibilidad a alimentos, fatiga y problemas metabólicos. Comprender y cuidar el microbioma es, por tanto, una vía central para optimizar la salud intestinal a largo plazo.

¿Qué es el desequilibrio bacteriano en el intestino y por qué importa?

Definición de desequilibrio bacteriano (disbiosis intestinal)

La disbiosis intestinal es una alteración cuantitativa o cualitativa del ecosistema microbiano: disminuye la diversidad, aumentan bacterias oportunistas o se pierde la funcionalidad metabólica clave. No es un único diagnóstico, sino un estado que puede aparecer por múltiples causas (dieta baja en fibra, antibióticos, estrés crónico, infecciones, falta de sueño, alcohol, entre otros). La disbiosis puede implicar: menor producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como butirato, proliferación de bacterias proinflamatorias, exceso de metabolitos potencialmente nocivos o un desequilibrio entre microbios productores y consumidores de gases.

Cómo este desequilibrio puede afectar tu salud gastrointestinal y general

Cuando el microbioma pierde diversidad y estabilidad, la digestión de carbohidratos complejos y fibras se vuelve ineficiente; esto puede generar gases, distensión y cambios en el tránsito intestinal. A nivel inmunológico, la disbiosis puede afectar la integridad de la barrera epitelial y la capa de moco, facilitando respuestas inflamatorias locales y sistémicas. En el plano metabólico, la menor producción de butirato y propionato —AGCC con efectos tróficos y antiinflamatorios— se relaciona con resistencia a la insulina, aumento de adiposidad y alteraciones del apetito en estudios observacionales y experimentales. Además, el eje intestino–cerebro puede verse alterado, modulando el estado de ánimo y la percepción del dolor visceral.

La relación entre microbioma intestinal y salud a largo plazo

Un microbioma diverso y estable se asocia, en general, con resiliencia frente a infecciones, mayor flexibilidad metabólica y menor riesgo de inflamación crónica de bajo grado. Aunque la ciencia aún evoluciona y no siempre permite establecer causalidad, cada vez más evidencia vincula el equilibrio microbiano con resultados de salud a largo plazo, incluyendo marcadores cardiometabólicos, función inmune y envejecimiento saludable. Cuidar la salud intestinal hoy —mediante alimentación rica en fibra, manejo del estrés, sueño adecuado y decisiones informadas sobre fármacos— es una inversión que puede amortiguar riesgos futuros.

Señales y síntomas de un microbioma intestinal desequilibrado

Problemas digestivos comunes

  • Hinchazón y gases, en especial tras consumir legumbres, cereales integrales o ciertas verduras ricas en FODMAP.
  • Diarrea, estreñimiento o alternancia entre ambos, señal de tránsito alterado o fermentaciones desbalanceadas.
  • Dolor o malestar abdominal, con o sin relación clara con las comidas.
  • Intolerancias o sensibilidades alimentarias nuevas o progresivas.

Otros indicadores y síntomas asociados

  • Fatiga persistente o “mente nublada” que no mejora con descanso suficiente.
  • Cambios en el estado de ánimo, ansiedad o bajo ánimo, en parte por el eje intestino–cerebro y señales inflamatorias.
  • Brotes cutáneos, piel irritable o empeoramiento de afecciones dermatológicas asociadas a inflamación sistémica.
  • Nuevos antojos de alimentos ultraprocesados o dulces, quizá reflejando adaptaciones microbianas y metabólicas.

Implicaciones para la salud

La disbiosis se asocia con inflamación de bajo grado, alteración de la respuesta inmune y mayor permeabilidad intestinal. A largo plazo, estos factores pueden relacionarse con riesgo metabólico, sensibilidades alimentarias persistentes y exacerbaciones de enfermedades autoinmunes en personas predispuestas. Aunque no todo desequilibrio conduce a enfermedad, y la relación causal puede variar, atender tempranamente las señales digestivas y sistémicas permite intervenir de forma preventiva y personalizada, más allá de enfoques generales que no contemplan la biología individual.

La importancia de entender la variabilidad y las incertidumbres individuales

Cada microbioma es único: la variabilidad entre personas

Dos personas con dietas parecidas pueden albergar comunidades microbianas muy diferentes, determinadas por genética, exposiciones tempranas (parto, lactancia, mascotas), infecciones pasadas, uso de antibióticos, entorno y hábitos de vida. Esa variabilidad modifica cómo se metabolizan los alimentos, la producción de vitaminas (p. ej., K y algunas del grupo B), los AGCC y la respuesta inflamatoria. Por ello, la misma intervención —como una dieta alta en fibra o una mezcla probiótica estándar— puede funcionar muy bien para una persona y apenas cambiar los síntomas en otra.


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La dificultad para identificar solo con síntomas la causa raíz

Hinchazón, diarrea, estreñimiento y fatiga son síntomas comunes pero inespecíficos. Pueden aparecer por intolerancias (lactosa, fructosa), sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), alteraciones del vaciamiento gástrico, estrés sostenido, hipotiroidismo, celiaquía, efectos de medicamentos o disbiosis colónica, entre otras causas. Confiar únicamente en cómo se siente el paciente puede llevar a interpretaciones erróneas y a intervenciones que alivian parcialmente sin resolver el mecanismo subyacente.

Por qué la percepción de los síntomas no siempre revela la causa real del desequilibrio

La sensibilidad visceral, la modulación del dolor por el sistema nervioso central, las expectativas y el contexto psicosocial pueden amplificar o atenuar la percepción de los síntomas. Además, distintos patrones microbianos pueden generar sensaciones similares: un exceso de bacterias productoras de gases, una baja abundancia de productores de butirato o la presencia de patobiontes pueden dar lugar a hinchazón y malestar, pero requieren estrategias distintas. Por eso, entender la biología interna es clave para diseñar una restauración del equilibrio digestivo que sea específica y sostenible.

El papel del microbioma en la salud intestinal y cómo contribuye al desequilibrio

¿Qué es el microbioma y cómo funciona en nuestro intestino?

El microbioma intestinal es un ecosistema dinámico. Entre sus funciones:

  • Fermentación de fibras y polisacáridos no digeribles, generando AGCC (acetato, propionato y butirato) que nutren los colonocitos y modulan la inflamación.
  • Educación del sistema inmune, ayudando a distinguir entre microbios inofensivos y patógenos.
  • Metabolismo de compuestos bioactivos (polifenoles, bilis), síntesis de vitaminas y producción de neurotransmisores o precursores (como GABA o serotonina periférica).
  • Competencia con patógenos por nutrientes y nichos, y producción de sustancias antimicrobianas.

Cómo una alteración del microbioma puede generar disbiosis

Cuando una presión externa (antibióticos de amplio espectro, dietas muy bajas en fibra, estrés crónico, alcohol, infecciones) perturba el ecosistema, pueden predominar especies oportunistas y disminuir los productores de butirato. El resultado suele ser menor integridad de la barrera intestinal, mayor inflamación mucosa, cambios en el pH luminal y acumulación de metabolitos que favorecen gases o heces blandas/estreñidas. Esta cascada funcional —más allá de “quién” está presente— es esencial para comprender por qué la restauración del microbioma requiere más que añadir un probiótico genérico.

La influencia de la dieta, el estilo de vida y otros factores en el equilibrio bacteriano

  • Dieta: la diversidad vegetal (fibra soluble e insoluble, almidón resistente, polifenoles) favorece la diversidad microbiana y la producción de AGCC. Dietas ultraprocesadas, ricas en azúcares y grasas refinadas, tienden a reducirla.
  • Estrés y sueño: el eje hipotálamo–pituitaria–adrenal y la variabilidad autonómica modulan la motilidad, secreciones y permeabilidad intestinal. El sueño insuficiente altera ritmos microbianos.
  • Actividad física: el ejercicio moderado se asocia con mayor diversidad y función fermentativa, posiblemente por cambios en tránsito y perfusión intestinal.
  • Fármacos: antibióticos, inhibidores de la bomba de protones, AINE y metformina, entre otros, impactan la composición y actividad microbiana de formas variables.

Cómo un análisis del microbioma puede ofrecer una visión clara

¿Qué revela una prueba de microbioma intestinal?

  • Diversidad bacteriana: índices de riqueza y uniformidad que reflejan resiliencia ecológica.
  • Presencia de bacterias patógenas o desequilibradas: aumento de patobiontes, menor abundancia de grupos beneficiosos (p. ej., Faecalibacterium, Roseburia) o desequilibrios funcionales.
  • Funcionalidad y productos metabólicos: potencial para producir AGCC, metabolizar bilis, transformar polifenoles o generar compuestos proinflamatorios. Algunas pruebas estiman rutas metabólicas a partir de perfiles genéticos microbianos.

Ventajas de conocer tu perfil microbioma individual

  • Diagnóstico orientativo personalizado: ayuda a diferenciar entre múltiples causas posibles de síntomas similares.
  • Intervenciones específicas: elegir fibras, prebióticos o blends probióticos con mayor probabilidad de beneficio en tu contexto.
  • Seguimiento de cambios en el tiempo: evaluar si una intervención (dieta, terapia con probióticos, reducción de estrés) efectivamente modula la diversidad y las funciones deseadas.

Si quieres explorar tu ecosistema intestinal con una herramienta orientativa y educativa, puedes informarte sobre una prueba de microbioma que ofrezca métricas de diversidad y funcionalidad útiles para tomar decisiones informadas.

¿Quién debería considerar realizar un test del microbioma?

Personas con síntomas persistentes o crónicos

Quienes experimentan hinchazón, malestar, alteraciones del tránsito o intolerancias recurrentes pese a cambios razonables en la dieta pueden beneficiarse de un mapa de su microbiota para orientar la estrategia. Identificar baja abundancia de productores de butirato o sobre-representación de determinados taxones puede justificar ajustes más precisos.

Quienes han probado cambios en la dieta sin resultados claros

Si aumentar la fibra, eliminar ultraprocesados o seguir pautas comunes no produjo mejoras sostenidas, el problema puede no ser “más o menos fibra” sino el tipo de fibra, los horarios, el tránsito intestinal, el estrés o una combinación. Un perfil microbiano ayuda a afinar prioridades.

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Individuos interesados en optimizar su salud física y mental

Personas sin síntomas importantes pero motivadas por el rendimiento cognitivo, la energía diaria o la prevención pueden usar la información del microbioma para apoyar un plan de bienestar personalizado y medible.

Casos con enfermedades relacionadas

Quienes conviven con patologías digestivas funcionales, enfermedades autoinmunes o problemas metabólicos pueden, junto a su equipo clínico, usar la información del microbioma como complemento educativo para comprender mejor sus desencadenantes y respuestas a intervenciones. No sustituye el diagnóstico médico, pero puede guiar conversaciones y objetivos realistas.

Decidir cuándo y por qué realizar un test del microbioma

Situaciones en las que la prueba puede marcar la diferencia

  • Diagnóstico diferencial: discernir entre múltiples hipótesis cuando los síntomas son inespecíficos.
  • Personalización de protocolos: seleccionar prebióticos específicos (p. ej., inulina, FOS, GOS, PHGG) o terapia con probióticos basada en funciones deseadas (p. ej., refuerzo de butirato, modulación inmune).
  • Evaluación pre y post intervención: comparar métricas antes y después de una dieta baja en FODMAP, introducción escalonada de fibra, ayuno circadiano, ejercicio o probióticos.

Consideraciones prácticas y recomendaciones para escoger una prueba confiable

  • Método analítico: comprender si es 16S rRNA o metagenómica de escopeta y qué implicaciones tiene en resolución taxonómica y funciones estimadas.
  • Transparencia de métricas: índices de diversidad, taxones clave, rutas metabólicas estimadas y limitaciones claramente descritas.
  • Contexto clínico: la prueba no diagnostica enfermedades; su valor es educativo y orientativo. Debe promover decisiones prudentes y comunicarse con honestidad.
  • Seguimiento: posibilidad de repetir la medición para evaluar cambios y aprender de tu propia respuesta.

Cuando busques una herramienta orientativa fiable, considera opciones con informes claros y aplicables. Un ejemplo es informarte sobre un kit del microbioma con orientación nutricional que permita traducir datos en estrategias prácticas, sin prometer curas ni resultados garantizados.

Cómo restaurar el equilibrio de bacterias en el intestino para mejorar la salud intestinal

Estrategias basadas en evidencia para mejorar el microbioma

La restauración del equilibrio digestivo se basa en alinear el entorno intestinal con la biología de un ecosistema diverso y productivo en AGCC, reduciendo al mismo tiempo señales inflamatorias y fermentaciones problemáticas. Estas son intervenciones con respaldo científico variable, que deben adaptarse a cada persona:

1) Alimentación equilibrada y rica en fibra

  • Diversidad vegetal diaria: apunta a 20–30 tipos de plantas a la semana (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas, hierbas y especias). La variedad nutre distintos microbios.
  • Fibras fermentables graduales: inulina, FOS, GOS, pectinas, beta-glucanos y PHGG pueden respaldar productores de butirato. Introducir lentamente y monitorizar síntomas.
  • Almidón resistente: fuentes como plátano verde, patata/arroz enfriados o legumbres ayudan a la producción de butirato y mejoran el tránsito en algunas personas.
  • Polifenoles: bayas, cacao puro, aceite de oliva virgen extra, té verde, hierbas y especias modulan positivamente vías microbianas.
  • Proteína y grasa de calidad: pescado azul, legumbres, frutos secos y semillas; limitar grasas trans y ultraprocesados para evitar desplazamiento de fibra y aumento de disbiosis.
  • Hidratación y sal adecuados: apoyan motilidad y equilibrio electrolítico, clave para el tránsito intestinal.

2) Uso racional de probióticos y prebióticos

  • Terapia con probióticos: cepas específicas pueden ayudar con síntomas concretos. Por ejemplo, algunas cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium muestran beneficios moderados en distensión y regularidad en ciertos estudios. La respuesta es individual y depende del contexto.
  • Prebióticos a la medida: no todas las fibras funcionan igual en todos. Un perfil microbiano puede orientar hacia las más adecuadas para tu ecosistema y tolerancia.
  • Simbióticos: combinar probióticos y prebióticos puede potenciar efectos, siempre de forma escalonada para evaluar tolerancia.

3) Reducción del estrés y manejo del estilo de vida

  • Sueño: prioriza 7–9 horas con horarios regulares; el sueño insuficiente altera ritmos circadianos microbianos y permeabilidad intestinal.
  • Actividad física: 150–300 minutos/semana de ejercicio aeróbico moderado más fuerza 2–3 días. Mejora tránsito, AGCC y sensibilidad a la insulina.
  • Estrategias mente–cuerpo: respiración diafragmática, meditación, yoga o paseos al aire libre reducen la activación simpática que agrava la hipersensibilidad visceral.
  • Higiene alimentaria: comer sin prisas, masticar bien y evitar “picar” continuo facilita picos de actividad del complejo motor migratorio.

4) Control de medicamentos y antibióticos

  • Uso juicioso de antibióticos: cuando son necesarios, acompáñalos de un plan de recuperación del microbioma (fibra gradual, probióticos si procede, dieta rica en polifenoles). Evitar la automedicación.
  • Revisión farmacológica: comenta con tu equipo de salud si fármacos como IBP o AINE pueden estar contribuyendo a síntomas; nunca suspendas sin indicación profesional.

La importancia de un enfoque personalizado basado en pruebas de microbioma

La restauración del equilibrio bacteriano no es una “receta única”. Un informe que muestre, por ejemplo, baja abundancia de Faecalibacterium puede guiar la introducción de fibras específicas y polifenoles; un exceso de productores de gas puede indicar una progresión más lenta de prebióticos o un periodo breve de reducción de FODMAP antes de reintroducciones dirigidas. Medir, intervenir y volver a medir permite aprender de tu biología en lugar de adivinar indefinidamente. Para profundizar en esta personalización, informarte sobre una prueba del microbioma con orientación nutricional puede ser un paso útil y educativo.

Conclusión: La clave para comprender tu salud intestinal es conocer tu microbioma

El equilibrio digestivo depende de un ecosistema complejo que varía de persona a persona. Los síntomas son señales valiosas, pero no siempre revelan la causa raíz. Integrar conocimientos del microbioma —diversidad, funciones, presencia de patobiontes y potencial metabólico— permite decisiones más precisas, menos ensayo-error y expectativas realistas. Un enfoque responsable combina alimentación variada, manejo del estrés, actividad física, uso juicioso de fármacos y, cuando sea apropiado, información adicional a través de análisis del microbioma. Así se avanza con seguridad hacia una mejor salud intestinal, respetando la singularidad biológica de cada individuo.


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Ideas clave

  • La salud intestinal se basa en un microbioma diverso y funcional que produce AGCC y mantiene una barrera mucosa íntegra.
  • La disbiosis puede presentarse con síntomas digestivos y sistémicos, pero los mismos síntomas pueden tener causas diferentes.
  • Cada microbioma es único; por eso, las estrategias universales no siempre funcionan igual para todos.
  • La dieta rica en fibra diversa, polifenoles y almidón resistente favorece la restauración del equilibrio microbiano.
  • La terapia con probióticos y los prebióticos deben seleccionarse y dosificarse según tolerancia y objetivos funcionales.
  • El manejo del estrés, el sueño y la actividad física modulan el eje intestino–cerebro y apoyan el equilibrio digestivo.
  • Los antibióticos y ciertos fármacos impactan el microbioma; su uso debe ser prudente y, cuando proceda, acompañado de estrategias de recuperación.
  • Los síntomas por sí solos raramente identifican la causa raíz; medir el microbioma aporta claridad y reduce la adivinanza.
  • Las pruebas del microbioma son herramientas educativas que orientan decisiones personalizadas y permiten seguimiento objetivo.
  • Restaurar el equilibrio bacteriano es un proceso iterativo: medir, intervenir y reevaluar.

Preguntas y respuestas

¿Qué es exactamente la disbiosis intestinal?

Es un estado de desequilibrio del ecosistema microbiano del intestino, con pérdida de diversidad, aumento de especies oportunistas o alteración de funciones clave. Puede afectar la producción de AGCC, la integridad de la barrera y la regulación inmune.

¿Cómo sé si mis síntomas se deben a disbiosis y no a otra causa?

Los síntomas como hinchazón o cambios en el tránsito son inespecíficos y pueden deberse a múltiples razones. Un análisis del microbioma, junto con evaluación clínica, ayuda a orientar el diagnóstico diferencial y evitar intervenciones erróneas.

¿Los probióticos sirven para todos por igual?

No. La respuesta depende de tu microbioma de base, del tipo de cepa, dosis y duración. Por ello, es preferible seleccionar probióticos con objetivos funcionales claros y evaluar su efecto en tus síntomas y, si es posible, en métricas microbianas.

¿Cuánta fibra necesito para mejorar mi salud intestinal?

Muchas guías sugieren 25–38 g/día, pero la tolerancia es individual. Incrementos graduales, variedad de fuentes y atención a la respuesta personal suelen dar mejores resultados que aumentos bruscos.

¿Es útil la dieta baja en FODMAP para restaurar el equilibrio?

Puede aliviar síntomas en algunas personas a corto plazo, pero no es una dieta permanente. Lo ideal es usarla de forma temporal y estratégica, con reintroducciones guiadas para mantener diversidad microbiana y nutricional.

¿Cómo influyen el estrés y el sueño en el microbioma?

El estrés crónico y el mal sueño alteran la motilidad, las secreciones y la permeabilidad intestinal, y modifican ritmos del ecosistema microbiano. Mejorarlos suele reducir síntomas y favorecer la restauración del equilibrio.

¿Los antibióticos “arruinan” la flora intestinal para siempre?

No necesariamente, pero pueden reducir diversidad y alterar funciones durante semanas o meses. Un plan de recuperación con dieta rica en fibra y, si procede, probióticos y polifenoles, puede apoyar la resiliencia microbiana.

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¿Qué revela una prueba de microbioma que no pueda saber por mis síntomas?

Ofrece datos sobre diversidad, abundancia de grupos clave y potencial funcional (p. ej., producción de AGCC). Esto permite personalizar fibras, probióticos y estrategias según tu perfil, en lugar de depender del ensayo-error.

¿Con qué frecuencia debería repetir un test del microbioma?

Depende de tus objetivos y cambios implementados. Muchas personas repiten la prueba tras 8–16 semanas de una intervención para evaluar dirección y magnitud de los cambios.

¿Puedo mejorar mi microbioma si soy vegetariano o si como carne?

Ambos patrones pueden ser compatibles con un microbioma saludable si priorizan plantas variadas, fibra, polifenoles y minimizan ultraprocesados. La diversidad vegetal es más determinante que la etiqueta dietaria.

¿Es seguro usar varios suplementos prebióticos a la vez?

Puede serlo, pero introducirlos gradualmente permite detectar tolerancia y evitar excesos de fermentación. La selección basada en datos del microbioma reduce el riesgo de molestias.

¿El análisis del microbioma sustituye a una consulta médica?

No. Es una herramienta educativa y complementaria. Ante síntomas intensos, pérdida de peso inexplicada, sangrado o fiebre, consulta con un profesional de salud para evaluación y diagnóstico adecuados.

Palabras clave

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